Los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin sostuvieron hoy un encuentro en la Base Aérea Elmendorf-Richardson, en Anchorage, Alaska, como antesala de una cumbre centrada en la guerra en Ucrania.
El mandatario ruso llegó por una alfombra roja, se acercó a Trump y ambos se dieron un primer apretón de manos, seguido de un breve intercambio de palabras. Luego repitieron el saludo antes de subir juntos a un vehículo.
Sede con significado histórico y estratégico
La elección de Alaska responde a su cercanía geográfica con Rusia —a unos 90 kilómetros en el punto más próximo— y a su pasado como territorio del Imperio Ruso hasta su venta a Estados Unidos en 1867. La base militar de Anchorage ofrece un entorno controlado para una reunión con posibles repercusiones internacionales.
Contraste con postura europea
La cumbre se desarrolla mientras líderes europeos y el expresidente Joe Biden mantienen la postura de no dialogar con Moscú sobre el futuro de Ucrania sin la participación del gobierno de Kiev. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó el encuentro en Alaska como una “victoria personal” para Putin.
Expectativas y posibles movimientos
De acuerdo con Daniel Fried, exdiplomático estadounidense y miembro del Atlantic Council, Trump podría ejercer presión sobre Putin mediante nuevas sanciones y el envío de armamento a Ucrania. Sin embargo, el analista advirtió que el líder ruso podría buscar distraerlo “con un nuevo objeto llamativo que resulta ser insignificante”.
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