En el marco del Día del Psicólogo en México, el consumo de alcohol en niñas, niños y adolescentes se posiciona como una preocupación central en la agenda de salud pública debido a los efectos inmediatos y de largo plazo que genera en el cerebro en desarrollo. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2025), el 33.9% de los adolescentes de entre 12 y 17 años en el país ha consumido alcohol alguna vez , una estadística que equivale a más de 4 millones de menores expuestos a esta sustancia.
La normalización social de este hábito contrasta con las advertencias de los especialistas, quienes señalan que incluso el consumo ocasional tiene la capacidad de alterar la memoria, las emociones y la conducta de los menores. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que el inicio temprano de estas prácticas incrementa de forma significativa el riesgo de generar dependencia, así como de desarrollar problemas de salud mental durante la etapa de la adultez.
El Cerebro Adolescente en Riesgo
En el marco del Día del Psicólogo, especialistas advierten sobre la urgencia de fortalecer la prevención y el acompañamiento en salud mental. El consumo temprano de alcohol afecta a millones de menores en México, comprometiendo funciones irreversibles.
Prevalencia de Consumo en Adolescentes (12-17 años)
Aunque las tendencias muestran una caída entre 2016 y 2025, la exposición sigue representando un riesgo crítico para el desarrollo.
Impacto y Prevención
Incluso el consumo ocasional altera funciones críticas. El acompañamiento es la mejor defensa.
Por su parte, el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y Alcoholismo de Estados Unidos (NIAAA) advierte que el cerebro de los adolescentes posee una vulnerabilidad particular ante sustancias como el alcohol. Esto obedece a un factor biológico estructural, ya que el órgano central del sistema nervioso continúa su proceso de desarrollo hasta aproximadamente los 25 años de edad , viéndose afectadas funciones como la regulación emocional y el aprendizaje.
Prevención y acompañamiento
Ante este panorama estadístico y clínico, el fortalecimiento de las estrategias de prevención desde edades tempranas se vuelve un imperativo institucional para blindar a la juventud. Los especialistas coinciden en que otorgar herramientas efectivas a los padres de familia, tales como el acceso a apoyo psicológico oportuno al detectar conductas de riesgo, resulta fundamental para mitigar la propensión al consumo de alcohol y tabaco.
Los profesionales de la salud mental representan el eje estratégico para la detección y superación de problemáticas que vulneran a la población infantil y juvenil. Este sector de la población se encuentra sujeto a una intensa presión por la gran cantidad de estímulos en su entorno, periodo en el cual la influencia de pares y personas cercanas puede inducirles a asumir conductas de riesgo en detrimento de su integridad.
Finalmente, las autoridades y organismos civiles reiteran que el acompañamiento oportuno de parte de un profesional de la psicología es un factor determinante. Esta intervención especializada es capaz de marcar una diferencia estadísticamente significativa en el bienestar presente y futuro de las niñas, niños y adolescentes en territorio nacional, protegiendo tanto su salud mental como su pleno desarrollo cognitivo.
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