La calificadora Moody’s advirtió que el Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) requiere una regulación que le evite dificultades financieras en el futuro y reduzca los riesgos generados por su entorno operativo. Esto, luego de la publicación de reformas a la Ley del Infonavit el pasado 21 de febrero en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
En un análisis realizado por Vicente Gómez, René Robles y Sofía Pimentel, especialistas de Moody’s, se destacó la importancia de establecer normas secundarias y reglamentaciones claras para garantizar la estabilidad del organismo. “Consideramos que una regulación efectiva es aquella que reduce el riesgo del entorno operativo y disminuye la probabilidad de que el Infonavit pueda llegar a experimentar cualquier dificultad financiera en el futuro”, señalaron los analistas.
Para mitigar los nuevos riesgos, Moody’s subrayó la necesidad de completar un marco normativo sólido. La reforma faculta a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) para fijar normas prudenciales en materia crediticia, mientras que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público validará el régimen de inversión de los recursos financieros no utilizados en los fines listados en el artículo 42 de la Ley.
La calificadora también recordó que la reforma mantuvo la estructura tripartita del Infonavit en órganos de gobierno como la Asamblea General, el Consejo de Administración, la Comisión de Vigilancia y el Comité de Auditoría. Sin embargo, se modificaron las atribuciones de la Dirección General, otorgándole derecho de veto sobre resoluciones del Consejo de Administración y la Comisión de Vigilancia que no sean adoptadas por unanimidad.
Además, la Dirección General ahora cuenta con voz y voto en la Asamblea General y el Consejo de Administración, lo que representa un cambio significativo respecto a la norma anterior. También se derogó el artículo 24 de la ley, eliminando la figura de los directores sectoriales que fungían como enlaces entre los sectores de trabajadores y patrones con la Dirección General.
Otro cambio relevante es el destino de los recursos del Infonavit hacia la construcción de vivienda mediante una empresa filial aún no constituida. “A diferencia de una empresa privada cuyo principal objetivo es generar ganancias, el Infonavit tiene como fin cumplir principios y criterios sociales que pueden limitar la rentabilidad del Instituto y/o de su empresa filial”, indicaron los especialistas.
Moody’s destacó que el sector de desarrolladores de vivienda en México enfrenta desafíos como el aumento en los costos de materiales de construcción y el acceso restringido a financiamiento, lo que ha reducido su capacidad de construcción. Asimismo, los desarrolladores han migrado hacia segmentos de mayor valor agregado, provocando una disminución del 10% anual en la construcción y venta de vivienda desde 2015.
En este contexto, la empresa filial del Infonavit deberá operar como impulsor de la política pública para reducir el rezago habitacional en el país. “La implementación de estas reformas y la adaptación del Infonavit al nuevo entorno determinarán su estabilidad financiera en los próximos años”, concluyó Moody’s.
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