La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría desplazarse hacia esquemas de negociación bilateral y desarrollarse bajo un entorno comercial volátil, aunque México conservaría su acceso preferencial al mercado estadounidense, de acuerdo con un análisis emitido por la agencia calificadora Moody’s.
Cronograma de negociaciones y ausencia de Canadá
El reporte de la calificadora detalló que el inicio de las conversaciones entre Estados Unidos y México concluyó en mayo con el establecimiento de un calendario definido. No obstante, la organización advirtió que la ausencia de Canadá en ese cronograma apunta a que Washington podría impulsar vías diferenciadas con cada uno de sus socios comerciales.
La secuencia formal contempla que la segunda ronda de trabajo entre México y Estados Unidos se efectúe los días 16 y 17 de junio, mientras que las mesas de diálogo finales se celebrarían durante la semana del 20 de julio, fechas posteriores al plazo formal de revisión conjunta estipulado para el 1 de julio. Según Moody’s, este orden de actividades revela que el proceso no será superficial y podría prolongarse hasta el año 2027 debido a disputas pendientes, obstáculos regulatorios y factores de la agenda política interna de Estados Unidos.
“La probabilidad de un giro radical hacia un marco bilateral sigue siendo baja, y prevemos que el acuerdo trilateral del T-MEC seguirá existiendo de alguna forma. Sin embargo, el enfoque en las negociaciones bilaterales entre Estados Unidos y México, con la notable ausencia de Canadá (…) sugiere que la administración estadounidense podría estar impulsando vías diferenciadas con cada socio”, apuntó el análisis de la agencia.
Escenarios de incertidumbre y riesgo inversor
La calificadora de riesgo advirtió que un resultado plausible para el proceso es el establecimiento de revisiones anuales del tratado, lo cual ocurriría si alguno de los gobiernos integrantes rechaza la extensión formal del acuerdo en 2026. Bajo este panorama, el T-MEC se mantendría vigente, pero elevaría la incertidumbre comercial hasta por una década.
Dicha condición afectaría la confianza de los inversionistas y las decisiones de planeación a largo plazo en América del Norte. Los principales riesgos identificados por la agencia se centran en la integración de las cadenas de suministro, la atracción de capitales, el flujo comercial y el crecimiento económico general de México.
Intercambio bilateral y sectores en disputa
Pese a las presiones políticas de Washington, el escenario base del análisis contempla la preservación de los beneficios arancelarios para el país, dado que las mercancías que cumplen con las normativas del tratado permanecen exentas de gravámenes estadounidenses. El comercio bilateral sumó 872 mil millones de dólares en 2025, lo que representa un flujo aproximado de 2 mil 400 millones de dólares diarios y equivale al 16% del comercio total de Estados Unidos, posicionándose por encima del intercambio de ese país con China.
Sin embargo, el documento anticipa dificultades para concretar consensos en sectores críticos como el automotriz, acero, energía y reglas de origen. Adicionalmente, la mesa de revisión incorporará asuntos de naturaleza no comercial que podrían añadir fricción al diálogo, entre los que destacan los flujos migratorios, el tráfico de fentanilo, la seguridad transfronteriza, el comercio digital, la cadena de minerales críticos y la regulación de la inteligencia artificial.
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