El consumo reducido de azúcar durante el periodo de gestación y los primeros dos años de vida presenta una asociación directa con un menor riesgo de desarrollar demencia en la edad adulta, retrasando además la aparición de la sintomatología.
Los resultados fueron publicados en la revista técnica ‘Neurology’, órgano oficial de la Academia Estadounidense de Neurología. El análisis demostró que una menor ingesta en las etapas de desarrollo temprano retrasa el diagnóstico clínico en un promedio de 2.6 años.
El equipo científico evaluó los expedientes médicos de 64 mil 737 individuos nacidos en el Reino Unido. La cohorte se dividió metodológicamente tomando como variable el periodo histórico de racionamiento de azúcar implementado durante la Segunda Guerra Mundial, el cual concluyó en 1953.
Resultados del modelo analítico
Tras ajustar las métricas por edad, sexo e indicadores de salud como hipertensión y diabetes, los investigadores identificaron los perfiles de riesgo. Los individuos bajo régimen de racionamiento desde el útero hasta los dos años mostraron un 23 por ciento menos probabilidad de diagnóstico.
Para las personas expuestas al control nutricional únicamente durante la gestación y el primer año de vida, la reducción del riesgo se ubicó en un 21 por ciento. Esto en comparación directa con los sectores poblacionales nacidos una vez que el insumo volvió a distribuirse libremente.
El estudio incluyó la realización de escáneres cerebrales a un grupo de control reducido. Los estudios de imagen documentaron que las personas con restricción calórica temprana desarrollaron un mayor volumen total de materia gris y menores niveles de hiperintensidades de la materia blanca, un indicador de daño tisular.
Implicaciones de salud pública
Jiazhen Zheng, investigadora de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong, puntualizó que la investigación documenta una asociación estadística, mas no causalidad directa. La autora subrayó que limitar el consumo de azúcares añadidos en el embarazo y la infancia constituye una medida beneficiosa.
El documento académico precisa que el diseño observacional basado en eventos históricos previos impide ejecutar un seguimiento longitudinal a los participantes. El equipo concluyó que la nutrición infantil resulta un elemento de análisis para orientar estrategias preventivas de salud pública a largo plazo.
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