Aunque el embarazo adolescente es una de las principales causas del abandono escolar temprano, la administración del presidente López Obrador ha visto recortes de recursos o programas de apoyo para estudiantes embarazadas.
Si bien en 2012 había 49 programas educativos dedicados a la “atención contextualizada” de los estudiantes, la cifra se redujo a 17 programas en 2022, según el análisis de la organización cívica Mexicanos Primero.
Y para el próximo año, el presupuesto propuesto por la federación (PPEF) prevé recursos para apenas 15 programas de este tipo.
Los programas dedicados a la «atención contextualizada» para estudiantes incluyeron apoyo a madres adolescentes o embarazadas; hijos e hijas de jornaleros y estudiantes indígenas, telesecundarias, actores pedagógicos y tecnologías educativas, entre otros, explicó Fernando Ruiz, director de investigación de Mexicanos Primero.
“Esto amenaza la diversidad”, expresó el experto.
Algunas becas de estos programas han sido incluidas en el fondo global de becas para educación básica, pero sin marcar recursos específicos para cada grupo de estudiantes, aumentando las oportunidades de uso discreto de los recursos.
“Entonces, en teoría, las autoridades dicen: ‘no las dejamos de atender porque hay una beca para estas personas’; pero cuando tú revisas, cuando estaban etiquetados recursos para mujeres embarazadas, eran 140 millones de pesos, y ahora en el fondo de becas de educación básica solamente les dan 40 millones”, explicó.
Los recortes también se producen en medio del aumento de los embarazos adolescentes en México acrecentado durante la pandemia de covid-19, que ha provocado que las adolescentes pierdan el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, y debido a que la violencia contra las mujeres creció durante el confinamiento, incluido el abuso sexual.
De acuerdo con el Banco Mundial, la tasa de fecundidad entre las adolescentes de 15 a 19 años en México fue de 58.54 en 2019. Es decir, de los nacimientos por cada 1,000 mujeres, 58 fueron entre jóvenes de esta edad.
En 2021, la tasa de fecundidad subió a 67.7, según el Consejo Nacional de Población (Conapo).
En 2004 se lanzó el Programa Becas de Apoyo a la Educación Básica de Madres Jóvenes y Jóvenes Embarazadas (Promajoven) para reducir la brecha educativa entre jóvenes de 12 a 19 años en estas condiciones. En 2014 se incluyó como componente del programa nacional de becas.
En el actual gobierno se incluyó el componente Promajoven en el programa de becas Elisa Acuña, el cual fue incluido en el estudio de Impacto del programa de becas en apoyo a la educación básica para madres jóvenes y jóvenes embarazadas: un estudio exploratorio con enfoque cualitativo, por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
“En 2020, a través del Programa de Becas Elisa Acuña (…) se da continuidad al componente Promajoven; sin embargo, de acuerdo con las Reglas de Operación 2020 del Programa, solo se atiende a becarias que fueron incorporadas hasta el cierre del ejercicio fiscal 2019, lo que indica que no se está apoyando a población objetivo que antes no era atendida”, expone el estudio.
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