El Instituto Nacional de Cancerología (INCan) consolidó su capacidad en ortopedia oncológica al realizar una cirugía de preservación de extremidad en una paciente diagnosticada con un tumor maligno de tobillo, evitando la amputación mediante una reconstrucción con prótesis modular especializada.
El procedimiento, ejecutado por especialistas del Departamento de Tumores de Piel, Partes Blandas y Óseos, permitió la extirpación completa de un condrosarcoma y la posterior sustitución articular, preservando la movilidad y la independencia funcional de la paciente.
Abordaje multidisciplinario en neoplasias óseas
El especialista en ortopedia oncológica Miguel Ángel Clara Altamirano explicó que el condrosarcoma es una neoplasia maligna originada en las células productoras de cartílago que representa el segundo tumor maligno primario de hueso, con impacto directo en la vida laboral y emocional de la población adulta.
Ante la complejidad anatómica y biológica de los sarcomas óseos, que representan menos del uno por ciento de todos los casos de cáncer, el especialista destacó que el manejo institucional se ejecuta mediante un enfoque multidisciplinario coordinado por oncólogos, ortopedistas, patólogos y radiólogos.
Desafío quirúrgico en articulación compleja
El caso representó un reto técnico debido a la localización del tumor en el tobillo, una estructura que concentra componentes óseos, tendinosos, vasculares y nerviosos indispensables para la marcha humana y la funcionalidad de la extremidad.
Hace dos décadas, el manejo estándar para estos diagnósticos contemplaba la amputación, derivado de la resistencia del condrosarcoma convencional a la quimioterapia y a la radioterapia en dosis convencionales.
Avance en la preservación de extremidades
Actualmente, entre el 80 y el 90 por ciento de los pacientes con sarcomas óseos son candidatos a procedimientos de preservación de extremidades, siempre que exista un diagnóstico oportuno y atención en instituciones de alta especialidad.
La intervención quirúrgica, con una duración estimada entre dos y 10 horas, comprende la resección tumoral y la colocación de un implante modular diseñado para sustituir segmentos óseos extensos y evitar discrepancias en la longitud corporal.
Tras la operación, la paciente fue integrada a un programa de rehabilitación física para facilitar la adaptación a la nueva articulación y recuperar la movilidad de forma progresiva.
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