El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes una orden ejecutiva que establece un arancel del 50% a la mayoría de las importaciones procedentes de Canadá. La medida entrará en vigor en 30 días e incrementa la presión comercial sobre el país vecino, sumándose al gravamen general del 10% aplicado desde febrero. La disposición alcanza a diversos bienes protegidos hasta ahora por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La norma expedida por el Ejecutivo estadounidense dispone excepciones específicas para la energía, la potasa, los minerales críticos y el pescado, productos que no estarán sujetos a la tarifa adicional. Asimismo, el texto oficial endurece los controles contra el transbordo de mercancías al determinar que los bienes desviados a través de terceros países para eludir el pago tributario recibirán un arancel punitivo adicional del 40%.
Argumentos de la Casa Blanca y represalias comerciales
Aunque la Casa Blanca atribuyó formalmente la decisión a prácticas comerciales consideradas perjudiciales para Estados Unidos —como barreras al acceso de productos lácteos estadounidenses, aranceles agrícolas e impuestos a servicios digitales—, la firma ocurre tras señalamientos públicos de Trump. El pasado viernes, en su cuenta de Truth Social, el mandatario amenazó a Ottawa con represalias económicas debido a la propagación del humo de incendios forestales canadienses hacia el norte y este del territorio estadounidense.
Trump sostuvo que el gobierno de Canadá ha incurrido en una gestión inadecuada de sus bosques, afectando la calidad del aire en estados del Medio Oeste y el noreste estadounidense a causa del fuego registrado este verano en las provincias de Manitoba, Saskatchewan y Ontario. Por su parte, la administración estadounidense justificó además la imposición tributaria como respuesta a las medidas de retorsión comerciales implementadas previamente por las autoridades canadienses.
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