Consumo de cafeína reduce el riesgo de demencia

Por: Redacción | 9 de febrero de 2026, 1:51 pm CST

El consumo moderado de café con cafeína o té se asocia con una reducción significativa en el riesgo de desarrollar demencia y un retraso en el deterioro cognitivo, según un extenso estudio de cohorte publicado recientemente en la revista médica ‘JAMA’. Los hallazgos sugieren que esta práctica dietética común podría funcionar como una herramienta accesible para la prevención temprana de enfermedades neurodegenerativas.

La investigación fue encabezada por especialistas del Hospital General de Massachusetts, la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de Harvard y el Instituto Broad del MIT. El equipo analizó datos de 131,821 participantes durante un periodo de seguimiento de hasta 43 años, lo que otorga una solidez estadística inédita a la relación entre la ingesta de cafeína y la salud del sistema nervioso central.

Impacto en la salud cognitiva

De acuerdo con los resultados, quienes consumen regularmente café con cafeína presentaron un riesgo 18% menor de padecer demencia en comparación con los no consumidores. El estudio también detectó una menor prevalencia de deterioro cognitivo subjetivo (7.8% frente al 9.5% del grupo de control), además de un rendimiento superior en pruebas objetivas de función mental general.

Los beneficios más pronunciados se observaron en personas que ingieren de 2 a 3 tazas de café o de 1 a 2 tazas de té diariamente. Un hallazgo diferenciador de este análisis es que, a diferencia de estudios previos, el consumo elevado de cafeína no mostró efectos negativos, manteniendo los beneficios neuroprotectores en dosis superiores a la media óptima.

El rol de la cafeína y polifenoles

Los investigadores, liderados por el doctor Daniel Wang, identificaron que el café descafeinado no produce los mismos resultados preventivos. Esto sugiere que la cafeína, en combinación con compuestos bioactivos como los polifenoles, actúa como un factor que reduce la inflamación y el daño celular en el cerebro, protegiendo las conexiones neuronales a largo plazo.

«Nuestros resultados son alentadores, pero la magnitud del efecto es pequeña», precisó Wang. El académico de la Facultad de Medicina de Harvard enfatizó que el café debe verse como una «pieza del rompecabezas» dentro de un estilo de vida saludable, y no como una solución única, especialmente ante la limitación de los tratamientos clínicos actuales para la demencia.

Independencia del factor genético

Un punto crítico de la investigación fue el análisis de la predisposición genética. Los datos revelaron que los beneficios de la cafeína son igualmente efectivos tanto en individuos con alto riesgo genético de Alzheimer u otras demencias como en aquellos con bajo riesgo. Esto posiciona a la dieta como un factor de intervención universal independientemente del historial familiar.

El estudio se basó en el Estudio de Salud de Enfermeras (NHS) y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud (HPFS), considerados referentes mundiales por su calidad de datos. Los autores concluyeron que la prevención mediante factores de estilo de vida es crucial, dado que los beneficios terapéuticos actuales suelen ser modestos una vez que los síntomas de la demencia se han manifestado clínicamente.


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