Los gobiernos de México y Estados Unidos formalizaron un acuerdo para la gestión del agua en el Río Bravo, en el marco del Tratado de Aguas de 1944. El convenio busca mitigar los efectos de una sequía extrema en la región fronteriza y establecer un mecanismo para que México liquide la deuda acumulada durante los últimos cinco años.
Compromisos de entrega y deuda pendiente
Según los departamentos de Estado y Agricultura de Estados Unidos, México se comprometió a entregar un mínimo anual de 350,000 acres-pie de agua, lo que equivale aproximadamente a 432 millones de metros cúbicos. Esta disposición responde a la necesidad de cubrir las obligaciones internacionales y regularizar el adeudo que supera los 800,000 acres-pie.
“México confirmó su disposición a garantizar la entrega de una cantidad mínima anual convenida entre ambos países“, informaron las autoridades mexicanas. El pacto ocurre tras las advertencias realizadas en diciembre de 2025 por el presidente Donald Trump, quien condicionó la no aplicación de aranceles del 5% al cumplimiento de este pago hídrico.
Supervisión y prevención de escasez
Para garantizar el cumplimiento de lo pactado y prevenir crisis futuras por falta de líquido, ambas naciones acordaron establecer mesas de trabajo técnicas. Estas reuniones se llevarán a cabo cada mes para supervisar el flujo de las entregas y evaluar el estado de las presas en la cuenca del Río Bravo.
El acuerdo pretende estabilizar el suministro en una zona afectada por condiciones climáticas críticas, evitando al mismo tiempo nuevas represalias comerciales por parte del gobierno estadounidense ante el incumplimiento de las obligaciones establecidas en el tratado bilateral.
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