Aumentan hospitalizaciones por COVID19 en niños demasiado pequeños para vacunarse

Por: Redacción | 21 de febrero de 2022, 4:00 pm CST

Aunque la COVID-19 ha acabado con las vidas de muchos niños y provoca una enfermedad grave en muchos más, en general se está de acuerdo con que es mucho menos probable que el virus provoque un daño grave en los jóvenes.

Los niños afectados, de 4 años o menos, están en un grupo de edad que todavía no es elegible para las vacunas contra el coronavirus. Aunque el conocimiento de los científicos sobre la ómicron todavía está en evolución, los expertos señalan que un aumento en las hospitalizaciones pediátricas no indica que la ómicron sea más peligrosa para los niños pequeños de lo que eran las demás variantes. Pero entre los niños, el grupo de menos de 5 años experimentó el aumento más notable.

En la semana del 26 de diciembre al 1 de enero, los datos de los CDC mostraron que más de 5 de cada 100,000 niños hospitalizados que tenían de 0 a 4 años estaban infectados con la COVID-19, lo que equivale casi el doble que la tasa que se reportó a principios de diciembre, antes de que la variante ómicron comenzará a ser la dominante. En los niños mayores, de 5 a 17 años, la tasa fue significativamente más baja, de 1.4 por cada 100,000, más acorde con las semanas anteriores.

A lo largo de la pandemia, los niños solo han conformado un pequeño subconjunto de las admisiones al hospital, y las tasas de hospitalización de todos los demás grupos de edad siguen siendo mucho más altas que las observadas en los niños. 

«Si el riesgo de contraer el virus ha aumentado, aunque los niños en general sean menos susceptibles a las consecuencias graves de esta infección, ese pequeño número de niños que normalmente habrían sido hospitalizados debido a la infección con la COVID aumenta», explicó.

Señaló que los datos de los CDC incluyen a niños que tuvieron un resultado positivo de la COVID-19, pero que quizá estuvieran en el hospital por otros motivos. «Muchos niños están hospitalizados con COVID, en lugar de debido a la COVID», aclaró Walensky en diciembre. 

«Entonces, ahora, las personas están siendo hospitalizadas por un motivo, y entonces resultan positivas en una prueba, y esto se reporta como un niño hospitalizado con COVID, aunque el motivo de la hospitalización pudiera ser, por ejemplo, un hueso roto». 

Algunos estados, entre ellos Massachusetts y Nueva York, están corrigiendo este problema, al implantar un sistema que diferencia entre los casos incidentales y las hospitalizaciones reales debidas a la COVID.

Otro factor a tomar en cuenta es que los niños pequeños que buscan tratamiento en el hospital no siempre están enfermos de gravedad.

Santhosh Nadipuram, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas del Centro de Salud Pediátrica Maxine Dunitz de Cedars-Sinai, en Los Ángeles, explicó que los hospitales aceptan a los niños pequeños aunque sus síntomas no sean particularmente alarmantes.

Lo más frecuente es que estos niños necesiten atención de respaldo, por ejemplo oxígeno, hidratación y la monitorización de un equipo de profesionales mientras luchan contra la infección. Cuando ocurren infecciones graves en los niños, tienden a darse en los que tienen afecciones subyacentes, como la obesidad, la prediabetes, los problemas cardiacos y el asma.

Mayormente, los pacientes jóvenes que buscan atención para la COVID-19 en los hospitales no están enfermos de gravedad, según Malley. «Aunque no se debe minimizar lo aterrador y preocupante que podría ser que se hospitalice a un niño con COVID, en general, estos niños no están afectados de gravedad. La mayoría no están enfermos de gravedad como los adultos que atendemos con COVID-19», apuntó. 

Sin embargo, los médicos están atentos al síndrome inflamatorio multisistémico en los niños , una rara afección que desarrollan algunos niños unas semanas tras infectarse con la COVID-19.

Pero hay ciertas esperanzas de que haya menos probabilidades de que la ómicron provoque efectos a largo plazo o retardados, incluso SIM-N, que las otras variantes de la COVID-19.

En esta etapa temprana de la ola de ómicron, los expertos todavía están aprendiendo sobre sus mecanismos exclusivos y cómo podría afectar o no a los pacientes de una forma distinta Pero se están acumulando evidencias de que esta cepa particular de la COVID-19 concentra su ataque en la nariz y la garganta.

En las variantes anteriores de la COVID-19, la cronología de una infección grave con frecuencia se alarga, y los problemas en general comienzan una vez el virus llega a los pulmones, explicó Nadipuram. 

«Los síntomas graves en el primer par de olas eran más bien retardados, es decir, que la persona contraía la COVID y entonces la intubaban un tiempo, sobre todo las personas con un riesgo de verdad muy alto, las de a partir de 70 años», comentó.

«No nos estamos preocupando por esos efectos secundarios a largo plazo que sucedían dos, tres, cuatro semanas más tarde, en que nuestros pacientes desarrollaban unas horribles enfermedades inflamatorias, entre ellas esta entidad del SIM-N que nos preocupaba en los niños», apuntó. 

Por ahora, los niños menores de 5 años seguirán siendo vulnerables, sobre todo mientras se espera la aprobación de las vacunas para este grupo de edad.


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