El gobierno de Irán sepultó este jueves los restos del líder supremo Alí Jamenei en la ciudad de Mashhad, cuatro meses después de su fallecimiento. Las exequias se desarrollaron en un contexto de hostilidades militares y ataques cruzados con Estados Unidos durante las últimas 48 horas.
El féretro del dirigente arribó al aeropuerto de la ciudad en el noreste del país a bordo de una aeronave civil con escolta militar. La ceremonia final fue organizada en el santuario del imán Reza, el epicentro religioso e institucional más relevante del islam chiita en territorio iraní.
Jamenei perdió la vida el pasado 28 de febrero a los 86 años de edad, a consecuencia de una operación militar israeloestadounidense. Las autoridades locales estructuraron la jornada funeraria como una demostración de capacidad operativa, atrayendo a miles de asistentes al complejo religioso.
Transición de poder
En el marco del relevo institucional, el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, mantuvo su ausencia presencial en la vida pública nacional. El dirigente de 56 años, quien resultó herido durante los bombardeos de febrero, no ha realizado apariciones abiertas desde su nombramiento oficial en marzo.
La conducción del actual jefe de Estado de la república islámica se ha limitado a la emisión de documentos de trabajo y comunicados oficiales. Estos posicionamientos son transmitidos de manera exclusiva a través de los medios estatales, sin pronunciamientos directos durante las ceremonias de Teherán y Mashhad.
Conflicto en el estrecho de Ormuz
El despliegue de las ceremonias coincidió con una agudización del conflicto geopolítico entre potencias en Medio Oriente. Durante la noche previa al sepelio, las fuerzas de seguridad registraron una segunda jornada consecutiva de ataques directos entre las defensas iraníes y el ejército estadounidense.
El origen de esta última escalada militar responde a las intenciones de Teherán de implementar el cobro de peajes en el estrecho de Ormuz. La medida administrativa busca gravar el tránsito de embarcaciones comerciales por una de las rutas de navegación marítima más críticas para el suministro global.
Durante las procesiones en Mashhad, diversos contingentes ciudadanos emitieron consignas exigiendo acciones de represalia por el ataque que cobró la vida del exmandatario. La movilización civil transcurrió bajo estrictos protocolos de seguridad ante la volatilidad diplomática que experimenta la región.
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