Crisis hídrica en el Río Bravo agrava deuda de agua con EE. UU.

Por: Redacción | 11 de diciembre de 2025, 4:03 pm CST

La amenaza arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para exigir a México el pago del adeudo de agua del Tratado de 1944, puso en evidencia la gravedad de la crisis hídrica que padece la Cuenca del Río Bravo, advirtieron especialistas. La cuenca enfrenta un nivel histórico de estrés hídrico debido a la sobreexplotación y la falta de disponibilidad para cumplir los compromisos internacionales.

Sobreexplotación y escasez histórica

Rosario Sánchez, directora del Foro Permanente de Aguas Binacionales, explicó que el principal problema es la falta de excedentes de agua: “El agua ya no sobra, en pocas palabras. No hay sobrantes en la cuenca, ése es el problema que tenemos ahorita. Estamos llegando a un antes y después de la cuenca del Río Bravo”.

Estudios recientes indican que, en los últimos 25 años, existe una sobreexplotación del 50% tanto en aguas superficiales como subterráneas. Esta situación ha profundizado la sequía y reducido la capacidad de recuperación del sistema hídrico.

Sánchez advirtió que usar el agua disponible en las presas internacionales y en los tributarios para saldar la deuda implicaría quitar el recurso a sectores esenciales en los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. “Ahorita mover el agua, la disponibilidad que tenga México en las presas, tanto internacionales, como de los tributarios, que por cierto ya se pueden utilizar también para saldar la deuda, significa quitar el agua de un usuario para pasárselo a otro”, señaló la especialista.

Riesgo de abasto futuro y necesidad de cooperación

Mover el recurso de presas que se encuentran apenas al 40% de su capacidad comprometería el abasto futuro y podría generar tensiones internas entre los estados mexicanos que dependen de esta fuente para consumo y producción.

Expertos señalaron que México apostó durante los últimos 20 años a que un huracán rellenara las presas internacionales para saldar la deuda. Sin embargo, factores como el aumento de la temperatura, la evapotranspiración, el crecimiento poblacional, industrial y la alta demanda agrícola, dibujan un panorama desalentador.

Ante esta incertidumbre climática y de suministro, los especialistas concluyen que ambos países están obligados a cooperar y revalorar el Tratado de 1944 con base en los niveles reales de la cuenca. Sánchez afirmó: “El problema es la demanda, el consumo y la incertidumbre de las próximas lluvias. No podemos controlar el clima, no podemos atenernos al clima, si podemos controlar la demanda, pero ahí es un hueso duro de roer”.


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