La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México emitió una advertencia a la población para proteger a los animales de compañía, especialmente gatos y perros de color negro, ante el riesgo de que sean víctimas de maltrato o sacrificio durante las celebraciones de octubre y noviembre.
Según la dependencia, en esta temporada se incrementan los casos de rituales que involucran daño o muerte de animales, por lo que pidió a la ciudadanía mantenerse alerta y evitar cualquier situación que ponga en riesgo su integridad. “Estos actos provocan sufrimiento, dolor y pueden causar la muerte de los animales, además de constituir delitos castigados por la ley”, señaló la SSC.
Recomendaciones de protección
La Policía capitalina exhortó a no dar en adopción gatos o perros negros durante estas fechas, salvo que sea con personas de confianza o refugios certificados. También recomendó no dejarlos salir solos y mantener vigilancia en patios y azoteas.
Origen de la superstición
La creencia de que los gatos negros traen mala suerte tiene raíces en la Europa medieval. De acuerdo con el Carnegie Museum of Natural History, esta superstición surgió cuando los gatos negros fueron asociados con la brujería y espíritus malignos. En 1233, el Papa Gregorio IX emitió un documento que los vinculaba con el demonio, lo que derivó en persecuciones y matanzas.
Durante los siglos XVI y XVII, en el contexto de los juicios por brujería, se acusaba a mujeres de tener gatos negros como “familiares” o asistentes demoníacos. Esta creencia se extendió por Inglaterra, Escocia y América.
Según el blog de la clínica veterinaria AERC MN, el color oscuro del pelaje fue interpretado como símbolo de lo desconocido o maligno, reforzando su reputación negativa.
Visiones culturales positivas
En contraste, en países como Japón y Escocia, los gatos negros son considerados símbolos de buena fortuna. En el Antiguo Egipto, eran venerados como protectores del hogar. El Carnegie Museum también destaca que fueron compañeros de marineros y campesinos, quienes los veían como amuletos de protección y abundancia.
La SSC reiteró que el maltrato animal es un delito y que los gatos negros merecen el mismo respeto y cuidado que cualquier otro ser vivo. Además, instó a no difundir mitos que fomenten el miedo o rechazo hacia ellos y a promover la adopción responsable y el bienestar animal.
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