En México, miles de escuelas carecen de agua potable, electricidad, sanitarios, computadoras e Internet, lo que profundiza la desigualdad educativa en un contexto en que la inteligencia artificial (IA) redefine el futuro laboral, de acuerdo con datos oficiales y de organismos especializados.
La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes establece que todo estudiante debe contar con instalaciones adecuadas para el aprendizaje. Sin embargo, las condiciones son desiguales: en educación básica, 94.1% de las escuelas tiene electricidad, pero apenas 81% cuenta con agua potable; solo 41.7% dispone de Internet y 54.7% carece de computadoras para uso pedagógico.
Las diferencias regionales son marcadas. Mientras entidades como Ciudad de México (83%) y Aguascalientes (81.7%) lideran en conectividad, estados del sur como Oaxaca (13.1%), Chiapas (14.1%) y Tabasco (18.8%) presentan los rezagos más graves. En cuanto a equipamiento, Tlaxcala (82.3%) y la CDMX (76.3%) superan ampliamente a Chiapas (28.1%) y Oaxaca (33.1%).
Además, solo 27.7% de las escuelas cuenta con infraestructura adaptada para estudiantes con discapacidad, y el acceso a materiales específicos es aún más limitado: el estado con mayor cobertura, Nuevo León, apenas alcanza el 30%.
Estas condiciones tienen efectos directos en la permanencia y el rendimiento escolar. La falta de agua y sanitarios adecuados genera ausentismo, especialmente entre adolescentes en periodo menstrual, mientras que la carencia de tecnología limita la posibilidad de acceder a recursos digitales y herramientas de IA generativa, cada vez más relevantes en el mercado laboral.
El reto es considerable. México se ha fijado como meta para 2030 lograr conectividad en 50% de primarias y 55% de secundarias, cifras muy por debajo de países como Chile, que ya supera el 90% de escuelas conectadas, y Brasil, con más del 80% en secundaria.
Expertos advierten que sin inversión sostenida en infraestructura básica y digital, mantenimiento escolar y capacitación docente en uso pedagógico de la tecnología, la brecha educativa y social se ampliará. Garantizar escuelas dignas, seguras y equipadas con servicios tecnológicos, afirman, es una condición esencial para la equidad y el futuro del país.
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