El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, afirmó que la humanidad ha ingresado en una nueva etapa marcada por el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial (IA), cuyas consecuencias modificarán profundamente el mercado laboral global.
“Ya pasamos el horizonte de sucesos: el despegue empezó”, escribió Altman en una publicación en su blog personal, en la que advirtió que los sistemas actuales ya resultan “más poderosos que cualquier ser humano en la historia”.
La IA ya impacta la productividad
Altman destacó que el uso de herramientas como ChatGPT ha elevado la eficiencia de múltiples sectores.
“Ya escuchamos de científicos que son dos o tres veces más productivos que antes de la IA”, aseguró.
Esta mejora en la productividad no se limita a la ciencia, sino que se extiende a otros ámbitos como el arte y la programación, donde cada vez más personas logran crear software o contenidos asistidos por sistemas inteligentes. No obstante, señaló que los expertos seguirán teniendo ventaja, siempre que adopten estas nuevas herramientas.
Automatización creciente y abaratamiento de la inteligencia
Según Altman, en un futuro cercano será posible automatizar la producción de robots y centros de datos, lo que provocará una reducción de costos sin precedentes.
“El coste de la inteligencia convergerá a cerca del costo de la electricidad”, indicó.
Agregó que el año 2025 marcó la llegada de agentes capaces de realizar trabajo cognitivo real, como la escritura de código, y anticipó que en 2026 surgirán sistemas que generen nuevos conocimientos, mientras que en 2027 podrían aparecer robots capaces de realizar tareas físicas en el mundo real.
Desaparición de empleos y evolución del trabajo
El mayor impacto, según Altman, será la desaparición de “clases enteras de empleos”, aunque aclara que no se tratará de un colapso laboral, sino de una transformación estructural similar a la ocurrida tras la Revolución Industrial.
Evocando profesiones del pasado, como la de los faroleros, argumenta que las expectativas sociales cambiarán junto con las capacidades, y que aunque los trabajos actuales podrían parecer indispensables hoy, es probable que pierdan sentido en el futuro.
“Un agricultor de hace mil años pensaría que tenemos trabajos falsos, ya que tenemos comida en abundancia y lujos que para él serían incomprensibles”, ejemplificó.
Nuevas tareas, nuevas decisiones
Altman considera que la sociedad encontrará nuevas tareas, deseos y formas de vida, mientras que algunos individuos optarán por “conectarse” con los sistemas inteligentes. En su visión, la inteligencia será tan abundante y accesible que su costo será prácticamente despreciable.
El director de OpenAI concluyó que el cambio será gradual, pero profundo:
“Cuando miremos atrás en unas décadas, los cambios graduales habrán supuesto algo grande”.
A pesar de los desafíos, Altman sostiene que la integración de la IA traerá mejores cosas para todos, siempre que se adapten las estructuras sociales, laborales y económicas al nuevo entorno.
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