Al menos 39 menores de edad han sido asesinados y 97 más permanecen desaparecidos desde septiembre de 2024, como consecuencia de la disputa entre las facciones de “Los Chapitos” y “La Mayiza”, del Cártel de Sinaloa, informó este viernes Óscar Loza, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.
“La violencia armada entre estos grupos ha cobrado la vida de 39 personitas menores de edad”, declaró Loza en entrevista con la agencia AFP. Según datos de la Fiscalía de Sinaloa, la confrontación también ha dejado a 97 niños y adolescentes en calidad de desaparecidos.
El conflicto se intensificó tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada, el pasado 25 de julio. De acuerdo con versiones locales, Zambada habría sido secuestrado y trasladado a Estados Unidos en un avión privado, presuntamente por un hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, también detenido en ese país.
La disputa entre los grupos ha generado múltiples episodios de violencia en zonas urbanas y rurales del estado. En enero de 2025, dos menores de 9 y 12 años murieron tras quedar atrapados en un tiroteo en Culiacán, lo que provocó manifestaciones ciudadanas para exigir justicia. En el mismo hecho, un tercer niño de 12 años resultó herido junto con sus padres y otros dos familiares.
Las cifras no oficiales indican que el conflicto entre ambas facciones ha dejado más de 1,200 personas muertas y unas 1,400 desaparecidas en ocho meses. Esta situación ha tenido efectos significativos en la economía de Sinaloa. La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) estimó en enero pérdidas económicas por 18,000 millones de pesos, debido al cierre de negocios y restaurantes.
En respuesta, el gobierno federal desplegó un operativo de seguridad en octubre de 2024. La presidenta Claudia Sheinbaum ordenó acciones coordinadas que han derivado en decomisos de droga y detenciones de miembros de los grupos criminales. Las autoridades federales han señalado que hay una “contención” en los homicidios, según indicó en enero el secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch.
A pesar de estos esfuerzos, el ombudsman Óscar Loza advirtió que el impacto social de la violencia contra menores será permanente. “¿Cuándo se va a reponer la ciudadanía de una herida tan profunda y dolorosa como esta? Nunca”, declaró.
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