En México, uno de cada cuatro ciudadanos considera que la salud mental es un problema principal de salud, de acuerdo con el Informe de Servicios de Salud 2024 de la consultora Ipsos. El estudio, realizado en 31 países con más de 23,600 personas encuestadas, revela que la preocupación por este tema ha aumentado, pero México se mantiene rezagado respecto a otras naciones de América Latina.
A nivel mundial, el 45% de los encuestados señaló que la salud mental es la principal preocupación en materia de salud, superando incluso al cáncer, que fue mencionado por el 38%. En América Latina, la tendencia sigue esa línea, aunque con notables diferencias entre los países. Chile y Brasil encabezan la lista regional con 69% y 54% de preocupación respectivamente, mientras que México ocupa el último lugar con un 25%.
En el caso mexicano, la percepción sobre la salud mental como una prioridad ha registrado un crecimiento sostenido. En 2022, sólo el 15% de las personas encuestadas en el país señalaron este tema como uno de los principales problemas de salud; en 2023 la cifra subió a 21%, y para 2024 alcanzó el 25%. No obstante, estos avances aún sitúan a México por debajo de sus pares regionales.
Chile destaca como el país latinoamericano con mayor preocupación por la salud mental. De acuerdo con datos de Statista, en 2022 el 62% de la población chilena ya identificaba la salud mental como un problema prioritario, y en 2024 la cifra aumentó a 69%. Brasil y Colombia comparten un segundo lugar regional con un 54%, seguidos por Argentina con 49% y Perú con 45%.
En contraste, aunque México muestra una tendencia al alza, sus cifras continúan siendo las más bajas de la región. La diferencia con Chile, por ejemplo, es de 44 puntos porcentuales, lo que evidencia una brecha significativa en términos de percepción y visibilidad del problema.
La encuesta de Ipsos también sugiere que el creciente reconocimiento de la salud mental como una prioridad global podría impulsar cambios en las políticas públicas de los países donde aún se le da menor importancia. En ese sentido, el caso mexicano representa un área de oportunidad para fortalecer estrategias de atención y prevención.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la salud mental es un componente fundamental del bienestar integral de las personas, e insiste en la necesidad de incluirla en los sistemas de salud con el mismo nivel de atención que otras enfermedades. En México, el avance en la percepción pública podría marcar el inicio de una mayor atención institucional en el corto y mediano plazo.
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