De acuerdo con datos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el gasto de bolsillo para fines médicos en México representa un preocupante 38.8 por ciento del desembolso total en salud de los ciudadanos. Esta cifra es significativamente mayor en comparación con otros países del continente, como Colombia con un 13.6 por ciento, Brasil con un 22.4 por ciento y Argentina con un 24.4 por ciento.
Incluso en comparación con países europeos, el gasto en salud de los mexicanos se mantiene alto. Por ejemplo, en Suiza representa el 22 por ciento, en Suecia es del 13 por ciento y en Dinamarca, cuyo sistema de salud es un referente para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el gasto es apenas del 12.8 por ciento.
Este alto gasto de bolsillo preocupa debido a que la población envejece y enfrenta un aumento de enfermedades crónicas. Según Judith Méndez, directora adjunta de Investigación y especialista en Finanzas Públicas y Salud del CIEP, para 2035 México requerirá aproximadamente 10 puntos porcentuales del PIB para poder satisfacer todas las necesidades de salud y atención.
El análisis del CIEP también destaca que en México el sector público solo representa el 51 por ciento del gasto en salud, mientras que el sector privado representa el 49 por ciento. Esto contrasta con las recomendaciones internacionales que sugieren que el sector público debería representar al menos el 80 por ciento para evitar que el gasto recaiga en los hogares y se convierta en una carga «catastrófica» para las familias.

El informe del CIEP resalta que la falta de respuesta del sistema público de salud obliga a los hogares mexicanos a buscar atención médica fuera de las instituciones. Esto se evidencia en los altos tiempos de espera en cada una de ellas. Por ejemplo, el tiempo promedio de espera deseable para la atención en una institución pública es de 30 minutos, pero en el IMSS es de 76 minutos, en el ISSSTE de 67 minutos, en Pemex de 36 minutos y en el IMSS-Bienestar de 55 minutos. Esta situación está relacionada con la carencia de personal médico y camas suficientes.
El análisis del CIEP también revela que el número de afiliados a instituciones públicas que necesitaron atención en 2022 superó significativamente al número de personas que realmente la recibieron. Por ejemplo, en el IMSS, 36 millones de afiliados tuvieron necesidades de salud, pero solo 12.2 millones recibieron atención. En el ISSSTE, más de 5 millones necesitaron atención, pero solo 1.7 millones la obtuvieron. En Pemex, 861 mil 671 personas requirieron atención, pero solo 387 mil 262 la recibieron, y en el IMSS-Bienestar, de 426 mil 902 afiliados que necesitaron atención, solo 71 mil 212 fueron atendidos.
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