Las médicas, enfermeras, auxiliares y otro tipo de trabajadoras de la salud y los cuidados enfrentan una de las brechas salariales más grandes, sobre otros profesionales. Ellas ganan tres cuartas partes de lo que ganan sus pares masculinos por las mismas actividades, según un informe conjunto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En todos los países, las mujeres son mayoría en este sector, ocupando en promedio el 67 por ciento de los puestos de trabajo. Pero en los países más ricos su presencia supera el 75 por ciento, mientras que en los países de bajos y medianos ingresos constituyen el 64 por ciento de la fuerza laboral. Es necesario destacar el alto grado de feminización y el hecho de que las empleadas aún ganan un 24 por ciento menos. Por lo tanto, los mejores salarios están reservados para una minoría: los hombres.
El informe La brecha salarial de género en el sector de la salud y los cuidados: Un análisis global en la época de la covid-19 muestra que la brecha salarial «va de alrededor del 15 por ciento (en salarios promedio por hora) al 24 por ciento (en salarios promedio mensuales).
La pandemia acabó con millones de empleos en todo el mundo, principalmente en su primer año, pero el sector de la salud sufrió menos pérdidas. “Sin embargo, las condiciones laborales del personal se han deteriorado significativamente, especialmente para los trabajadores que están al frente de la lucha contra la pandemia, la mayoría de los cuales son mujeres”.
La investigación conjunta muestra que la crisis provocada por el Covid-19 ha «afectado de manera desproporcionada a los trabajadores que se encuentran en la parte inferior de la escala salarial». Y nuevamente, la mayoría de los que trabajan en los rangos inferiores son mujeres.
Parece que el salario medio por hora o el ingreso mensual de quienes siguen trabajando aumentó a fines de 2020. Pero “es una construcción artificial porque el salario real total del sector ha caído”.
Según la OIT y la OMS, a pesar de una participación relativamente baja, los hombres están «sobrerrepresentados en el decil superior, particularmente en el percentil superior de la distribución salarial por hora, donde la brecha salarial de género es aún más importante».
La segregación por edad, educación y género en todos los grupos ocupacionales contribuye a que la brecha salarial permanezca abierta. Pero no explican completamente este problema, según el informe. Otra parte se le puede atribuir a la maternidad, que crea una diferencia no solo en los hombres sino también en las mujeres que no son madres.
Otra explicación “se puede atribuir a que el sector está muy feminizado”, que es simplemente que se trata de mujeres. En la mayoría de las economías, «los sectores con un alto grado de feminización cobran menos». Cuando hay más mujeres que hombres en un puesto de trabajo, la sociedad tiende a subestimarlas, “resultando en salarios medios más bajos que en otros sectores”.
Esta discriminación y exclusión se produce cuando «nos enfrentamos a una escasez mundial de trabajadores sanitarios y asistenciales». En México iniciamos la pandemia con un déficit de 200 mil trabajadores de la salud y 250 mil enfermeras, según la Secretaría de Salud (SSa).
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