Las redes profesionales de lavado de dinero del crimen organizado están incorporando criptomonedas, aplicaciones de mensajería cifrada, plataformas financieras digitales e inteligencia artificial para desplazar fondos con mayor rapidez y dificultar su rastreo, alertó este jueves el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
En su informe más reciente, el organismo internacional advirtió sobre el auge del «hawala digital», una evolución de los sistemas informales de transferencias. Casi el 70% de los miembros del GAFI consultados señalaron haber detectado la incorporación de nuevas tecnologías en estos esquemas de intermediación.
Funcionamiento del «hawala digital» y activos virtuales
De acuerdo con el documento, en la modalidad de «hawala digital», los intermediarios emplean servicios de mensajería cifrada como WhatsApp, Telegram o Signal para coordinar las operaciones, mientras que los usuarios inician transferencias mediante banca tradicional, billeteras móviles, plataformas tecnofinancieras o sistemas de pago instantáneo.
De igual forma, las redes recurren a los activos virtuales —incluidas las criptomonedas estables o stablecoins— para saldar cuentas entre sí sin requerir el traslado físico de divisas entre países. El organismo señaló además el incipiente desarrollo de aplicaciones dedicadas al «hawala» y el uso de inteligencia artificial.
Estructura corporativa y alcance global
El GAFI expuso que los proveedores de servicios similares al «hawala» (HOSSP) y la banca clandestina han consolidado un modelo de «lavado de dinero como servicio», operando como empresas transfronterizas que ocultan fondos a cambio de comisiones. En casos analizados, estas estructuras llegaron a blanquear más de 500 millones de euros (581.14 millones de dólares) en lapsos de pocos meses.
Para facilitar el flujo financiero, las organizaciones emplean profesionalmente a:
- Asesores y especialistas: Abogados, contadores, auditores, notarios, asesores financieros, agentes inmobiliarios y creadores de sociedades.
- Canales financieros: Cuentas bancarias convencionales, IBAN virtuales, tarjetas prepago y plataformas de pago.
El presidente del GAFI, Giles Thomson, catalogó a estas redes sofisticadas como un «grave multiplicador del riesgo», advirtiendo que sus recursos ya no proceden únicamente del narcotráfico o contrabando, sino también del fraude, ciberdelincuencia, financiamiento al terrorismo y juego ilegal.
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