La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) registró una caída del 22 por ciento interanual en la recaudación del Impuesto sobre Automóviles Nuevos (ISAN) durante los primeros cinco meses del año, captando un total de seis mil 362 millones de pesos, pese al dinamismo del sector.
De acuerdo con los registros oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el retroceso en los ingresos tributarios contrasta con las ventas generales de vehículos ligeros, las cuales aumentaron 4.86 por ciento en el mismo periodo para alcanzar 627 mil 616 unidades comercializadas.
Especialistas financieros y del sector automotriz atribuyen esta divergencia a la acelerada transición del mercado hacia los vehículos híbridos y eléctricos. Este segmento específico cuenta con exenciones directas para el pago del ISAN, lo que impacta las proyecciones de recaudación del gobierno federal.
Los indicadores del Inegi detallan que entre enero y mayo se colocaron más de 77 mil unidades electrificadas en el territorio nacional, lo que representa un incremento del 42 por ciento respecto al año anterior. Con este volumen, dichas unidades ya concentran el 12.3 por ciento del total de ventas de vehículos ligeros.
Transición en la oferta automotriz
La Electro Movilidad Asociación (EMA), organismo que agrupa a los principales fabricantes de este segmento, documenta la disponibilidad operativa de 170 modelos de bajas o cero emisiones en el país, proyectando que la comercialización superará las 100 mil unidades al cierre del ejercicio fiscal.
Ante la reconfiguración del mercado, instituciones bancarias como Santander y Banorte han ajustado sus estrategias de colocación de crédito. Los reportes corporativos indican una mayor competencia en el otorgamiento de financiamiento especializado para aprovechar la entrada de nuevas armadoras.
La reducción en los precios de catálogo, con modelos que se cotizan por debajo de los 500 mil pesos, sumada a los menores costos operativos por consumo de combustible, han incentivado la sustitución del parque vehicular tradicional a través de alianzas entre agencias y entidades financieras.
El crecimiento sostenido en la cuota de mercado de la electromovilidad plantea una reconfiguración estructural en los flujos de ingresos públicos, al consolidar una base de consumidores exentos de gravámenes vehiculares en el corto y mediano plazo.
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