El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó que su administración considera la autorización para el envío de tropas terrestres a Irán, como parte de una posible escalada en la ofensiva militar iniciada el pasado sábado. El mandatario anticipó una «gran ola» de ataques adicionales, señalando que las operaciones actuales contra instalaciones estratégicas iraníes podrían intensificarse en los próximos días.
«No me acobardo respecto a tropas en el terreno«, afirmó el mandatario en una entrevista para el New York Post, donde evitó asumir compromisos para limitar la estrategia únicamente a ataques aéreos. Trump precisó que la operación, ejecutada en conjunto con Israel, busca impedir el desarrollo de armas nucleares y misiles balísticos, y aseguró que el despliegue podría prolongarse más allá de las cinco semanas proyectadas inicialmente.
Denuncias de ataques a infraestructura civil
Por su parte, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, denunció bombardeos contra una escuela y un hospital, calificándolos como violaciones flagrantes a los principios humanitarios. Según el Ministerio de Salud iraní, un ataque contra la escuela femenina de Minab resultó en la muerte de aproximadamente 180 personas. Asimismo, la OMS calificó como «extremadamente preocupantes» los daños registrados en el hospital Gandhi de Teherán, donde se reportó el traslado de emergencia de recién nacidos en incubadoras.
Aunque las autoridades iraníes atribuyen estos hechos a la coalición israelo-estadounidense, el portavoz militar israelí, Nadav Shoshani, declaró que su ejército no tenía conocimiento de ataques en dichos puntos específicos hasta el momento. La cifra total de fallecidos reportada por el gobierno iraní asciende a más de 550 personas.
Amenazas de los Guardianes de la Revolución
Ante la ofensiva, los Guardianes de la Revolución y su unidad de élite, la Fuerza Quds, emitieron una advertencia formal a través de la televisión estatal. El cuerpo militar aseguró que no descansará hasta derrotar al enemigo y sentenció que los efectivos estadounidenses «ya no estarán a salvo en ningún lugar del mundo», incluyendo sus propios hogares.
El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, sostuvo que la estrategia actual se diferencia de las intervenciones en Irak y Afganistán, pues se centra exclusivamente en objetivos militares sin planes de reconstrucción o intervención política prolongada. Hasta ahora, los bombardeos han impactado centros de mando, fuerzas navales y sitios de almacenamiento de misiles en territorio iraní.
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