El Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional (GPPRI) en el Senado de la República presentó una serie de adiciones técnicas a la reforma de reducción de la jornada laboral, con el fin de establecer legalmente un esquema de cinco días de trabajo por dos de descanso. Las senadoras Cristina Ruiz Sandoval y Karla Toledo Zamora puntualizaron que esta estructura es indispensable para que el beneficio del tiempo libre se traduzca en una mejora real de la calidad de vida.
La propuesta del PRI se centra en que la reducción a 40 horas semanales no se diluya en jornadas fraccionadas, sino que permita un descanso compacto. Según la senadora Ruiz Sandoval, el objetivo es atender el desgaste integral del trabajador, considerando que factores como los tiempos de traslado en grandes urbes requieren de periodos de desconexión efectiva para garantizar el bienestar familiar.
Sustentabilidad para el sector productivo
Para evitar efectos inflacionarios o riesgos en la contratación, la bancada propuso integrar estímulos fiscales dirigidos a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYMES). Dado que estas unidades económicas sostienen el 70% del empleo formal en México, el PRI planteó que la reforma debe acompañarse de medidas que compensen el incremento en los costos operativos, protegiendo así la permanencia de los negocios locales.
La legisladora Karla Toledo subrayó que México acumula un excedente de 270 horas laborales anuales por encima del promedio de la OCDE. En este sentido, la propuesta priista busca elevar la productividad nacional mediante un modelo que equilibre la carga de trabajo con los estándares internacionales de salud ocupacional, sin comprometer la competitividad de las empresas mexicanas.
Certeza jurídica y salarial
Un eje fundamental de la intervención priista es la armonización de la reforma con la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR). El bloque busca evitar que el ajuste de horas impacte negativamente en el cálculo de las prestaciones o que genere retenciones adicionales que reduzcan el salario neto de los trabajadores, garantizando que el beneficio social no tenga un costo económico para las familias.
Finalmente, el GPPRI manifestó su voto a favor en lo general, centrando sus reservas en la pronta entrada en vigor de la medida. Con esta postura, el partido se posiciona como el impulsor de los mecanismos técnicos necesarios para que la transición hacia una jornada reducida sea ordenada, fiscalmente responsable y con beneficios directos para los trabajadores del país.
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