El líder sindical Pedro Haces Barba se pronunció este 9 de febrero a favor de una reforma para reducir la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales, bajo un esquema de implementación gradual. La propuesta busca establecer un periodo de transición que permita a los sectores productivos ajustar sus esquemas de organización sin comprometer la estabilidad del empleo formal ni la competitividad económica del país.
Haces Barba enfatizó que la reducción del tiempo de trabajo no debe ser una imposición inmediata, sino una transformación planificada hacia el año 2030. Según el planteamiento, este modelo permitiría a las empresas, particularmente a las pequeñas y medianas, adaptar sus costos laborales y turnos de manera progresiva, evitando choques inflacionarios o riesgos de informalidad.
Contexto y comparativa internacional
La discusión en México se inscribe en una tendencia global de modernización del mercado de trabajo. De acuerdo con datos de Adecco Group, al menos 14 países se encuentran actualmente en procesos de revisión de sus jornadas laborales. En América Latina, naciones como Chile y Colombia ya han iniciado rutas similares mediante esquemas progresivos que han servido de referencia para el modelo mexicano.
El legislador y dirigente destacó que la reforma no posee una carga ideológica, sino técnica, orientada a mejorar la productividad por hora trabajada. «Reducir horas no significa producir menos; significa trabajar mejor», señaló el líder sindical, aludiendo a la necesidad de optimizar los procesos internos dentro de las organizaciones para compensar la reducción del tiempo presencial.
Alineación con el Ejecutivo
La postura de una transición responsable coincide con la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha manifestado que el desarrollo económico debe ir acompañado de justicia social sin vulnerar la viabilidad de las inversiones. Este enfoque busca generar certidumbre jurídica tanto para el capital privado como para la fuerza laboral, garantizando que el cambio fortalezca la estructura del mercado formal.
Finalmente, el análisis subraya que el éxito de la medida dependerá del acompañamiento institucional y el diálogo social. La meta es que, al cierre del periodo de transición, México cuente con un sistema laboral moderno que equilibre el bienestar de los trabajadores con las demandas de un entorno globalizado, donde la eficiencia es el principal indicador de crecimiento.
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