La capital de Cuba registra este viernes apagones de hasta 10 horas y un incremento en las filas de suministro de combustible, tras el anuncio de una nueva orden ejecutiva de Estados Unidos. El decreto, firmado por el presidente Donald Trump, establece posibles aranceles adicionales a cualquier nación que venda o proporcione petróleo a la isla, bajo el argumento de que el país caribeño representa una «amenaza excepcional» para la seguridad nacional estadounidense.
Respuesta diplomática y tensiones internacionales
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, denunció que la medida «pretende asfixiar la economía cubana» y la calificó de «criminal». Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez describió el decreto como un «brutal acto de agresión» contra una nación que ha enfrentado un bloqueo económico por más de 65 años.
China también manifestó su postura a través de Guo Jiakun, portavoz de la cancillería, quien afirmó que su país «apoya firmemente a Cuba en la defensa de su soberanía» y se opone a medidas que priven a la población de su derecho al desarrollo.
Impacto en la población y servicios básicos
La situación en La Habana se ha visto agravada por la inestabilidad del sistema eléctrico, lo que ha limitado el acceso a internet y medios de comunicación para gran parte de los habitantes. Jorge Rodríguez, ciudadano de la capital, expresó a la agencia AFP su preocupación: «Eso impactará directamente la vida del cubano, más tarde o más temprano eso va a influir».
Actualmente, la isla atraviesa dificultades críticas para cubrir la demanda de electricidad y crudo, en un contexto donde el embargo impuesto desde 1962 fue reforzado durante el primer mandato de Trump (2017-2021) y continúa intensificándose con las recientes disposiciones arancelarias a proveedores externos.
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