México cerró 2025 con la pérdida de más de 25 mil empleadores formales, el mayor retroceso en los registros patronales desde que existen cifras comparables en 1997, de acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Al cierre del año, el número de patrones registrados se ubicó en 1,029,280, lo que representó una caída anual de 2.4%.
El descenso se registró durante el primer año completo de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum y reflejó un entorno complejo para la operación de las empresas formales. Analistas del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) y del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) advirtieron que esta tendencia limita la capacidad de generar empleo estable y de ampliar el acceso a la seguridad social.
Crisis de Empleadores:
La Gran Caída
México registra su peor pérdida de patrones formales desde 1997, erosionando la base laboral del país.
El Colapso Post-2023
Caída histórica en el padrón patronal
El registro patronal del IMSS alcanzó su máximo histórico en 2023, con 1,072,858 empleadores. A partir de ese año, la tendencia se revirtió, acumulando una pérdida superior a 41 mil registros en dos años. En 2024, el padrón descendió a 1,054,947, y en 2025 se redujo nuevamente hasta 1,029,280, marcando el primer periodo de dos años consecutivos a la baja desde 2003–2004.
Según el IMCO, más del 80% de los cierres correspondieron a microempresas con menos de cinco personas trabajadoras. De acuerdo con los analistas, estas unidades económicas enfrentaron mayores dificultades para absorber costos y, en algunos casos, optaron por cesar operaciones o trasladarse a la informalidad.
Costos y avance de la informalidad
Entre los factores asociados a la salida de empleadores formales se encuentran el incremento en los costos laborales, derivado de aumentos al salario mínimo y de mayores obligaciones en prestaciones, así como problemas de inseguridad y extorsión. Cámaras empresariales estiman que estos últimos pueden representar hasta 25% de los costos operativos de algunos negocios.
En paralelo, la tasa de informalidad laboral continuó en ascenso y se ubicó en 55.4% al cierre de 2025, frente a 54.6% en 2024. Esto equivale a cerca de 33 millones de personas en condiciones informales, de las cuales 17.6 millones se desempeñan en informalidad total y 15.4 millones laboran en empresas formales que no otorgan prestaciones de ley.
De acuerdo con el Inegi, esta dinámica tiene implicaciones directas para las finanzas públicas, ya que por cada 100 pesos del PIB, la economía formal genera 75 pesos, mientras que la informal aporta 25 pesos. En este contexto, especialistas del CEESP han planteado incentivos fiscales para micro y pequeñas empresas, así como mayor certidumbre regulatoria y acciones contra la extorsión.
La pérdida de empleadores formales también coincide con un menor dinamismo de la inversión. BBVA Research reportó que en octubre de 2025 la formación bruta de capital fijo cayó 5.8% anual, impulsada por una contracción de 10.3% en maquinaria y equipo. Al mismo tiempo, el indicador de “momento adecuado para invertir” del Inegi se mantuvo en 35.8 puntos, por debajo del umbral neutral de 50, nivel en el que ha permanecido durante 151 meses consecutivos.
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