El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, informó que las líneas de investigación sobre el asesinato del presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo, están «abiertas en todos los sentidos». La Fiscalía se enfoca en determinar qué célula de la delincuencia organizada estuvo a cargo del ataque y cuál fue la motivación.
El mandatario michoacano confirmó que también se investiga la razón por la que el atacante fue abatido tras la agresión. «Se está investigando también por qué el abatimiento del homicida, porque al homicida lo detienen, momentos después hay un forcejeo y hay un solo disparo que lo abate”, describió. Ramírez Bedolla no confirmó ni negó si el crimen tuvo motivaciones políticas.
Cuestionan seguridad y contexto de violencia
El gobernador detalló que el alcalde Manzo, quien fue asesinado el pasado 2 de noviembre durante una celebración de Día de Muertos y frente a su familia, contaba con un equipo de ocho escoltas personales y un segundo círculo de seguridad de la Guardia Nacional.
Ramírez Bedolla afirmó que se está revisando «pericialmente qué fue lo que ocurrió para que se distrajera o flexibilizara su círculo de seguridad». Aseguró que la fiscalía realiza un trabajo «muy serio, muy responsable» en colaboración con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y sus áreas de inteligencia.
El ataque armado se dio en un contexto de escalada de violencia en Michoacán, donde han sido asesinados líderes sociales, políticos y activistas locales. Pocos días antes del crimen contra el alcalde, fue asesinado el líder citrícola Bernardo Bravo, quien había denunciado la extorsión a los trabajadores y los bajos precios impuestos al limón.
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