La petrolera Shell anunció su salida del grupo asesor de la Science Based Targets initiative (SBTi), organización que desde 2015 lidera el desarrollo de estándares globales para establecer objetivos de emisiones netas cero en línea con el Acuerdo de París. La decisión fue seguida por otras compañías del sector como Aker BP y Enbridge, lo que llevó a la suspensión del estándar específico para el sector petrolero y gasífero.
Un proceso de seis años, paralizado
El proceso buscaba fijar límites claros para las emisiones de las empresas de combustibles fósiles, exigiendo reducciones de 90% a 95% de sus emisiones para 2050, con una mínima fracción compensada por remociones de carbono. En octubre de 2021, SBTi presentó su Net-Zero Corporate Standard, y preparaba un marco regulatorio específico para el petróleo y el gas, que prohibía el desarrollo de nuevos yacimientos más allá de 2027.
Sin embargo, Shell declaró que el borrador «no reflejaba de forma sustantiva la visión de la industria», mientras que Aker BP alegó falta de influencia en el proceso. Ambas empresas, junto con Enbridge, formalizaron su salida entre octubre de 2024 y principios de 2025.
SBTi suspende el desarrollo del estándar
Tras estas salidas, la SBTi anunció la pausa en el desarrollo del estándar sectorial, alegando limitaciones internas de capacidad técnica y humana, aunque negó que la retirada de las petroleras fuera la causa directa. También se pospuso hasta 2030 la publicación de guías para instituciones financieras sobre la financiación de nuevos proyectos fósiles.
Críticas a la flexibilidad del esquema net-zero
Para algunos expertos, el modelo de net-zero actual es demasiado rígido. Chris Hocknell, de la consultora Eight Versa, afirmó que “el esquema siempre fue demasiado inflexible para funcionar en el mundo real”. Por otro lado, académicos como Krista Haltunnen (Imperial College London) y Johan Rockström (Stockholm Resilience Centre) consideran que las petroleras deben presentar planes concretos para abandonar los combustibles fósiles si desean alinearse con el Acuerdo de París.
Además, señalan que los escenarios presentados por Shell no cumplen con la meta de limitar el calentamiento global a 1.5 °C, y carecen de reducciones reales en emisiones.
Riesgos para la credibilidad climática global
El retiro de estas empresas plantea un desafío para la credibilidad del concepto “net-zero”. Según el Financial Times, los compromisos voluntarios sin respaldo legal pierden relevancia cuando las grandes compañías pueden abandonarlos sin consecuencias. El sector de petróleo y gas, responsable de alrededor del 60 % de las emisiones fósiles mundiales y del metano —un gas con fuerte impacto climático—, podría continuar sin regulaciones claras.
Organizaciones como el Institutional Investors Group on Climate Change exploran estándares alternativos, pero por ahora no existe un marco operativo común que regule de manera vinculante los objetivos climáticos para este sector.
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