El dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), Álvaro López Ríos, advirtió que el contrabando de ganado por la frontera sur de México ha provocado una crisis sanitaria con afectaciones económicas y fiscales, al tiempo que señaló complicidades entre autoridades, asociaciones ganaderas y el crimen organizado. Hizo un llamado a la Fiscalía General de la República (FGR) para que investigue este delito, que ha facilitado la propagación del gusano barrenador del ganado.
López Ríos atribuyó parte del problema a la reducción del 42% en el presupuesto del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), lo que ha limitado su capacidad para vigilar y controlar el tránsito de productos agroalimentarios. Advirtió que esta situación compromete tanto la sanidad animal como la seguridad fiscal del país.
De acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), cada año ingresan ilegalmente más de 800 mil cabezas de ganado bovino por la frontera sur. Este flujo ha convertido al tráfico de reses en una fuente millonaria de recursos, principalmente a través del mercado negro de aretes de identificación.
Los aretes oficiales, vendidos por el Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado (SINIIGA), cuestan entre 40 y 50 pesos, mientras que en el mercado clandestino se comercializan entre 400 y 700 pesos. Si se aplican estos precios a las 800 mil cabezas de ganado que cruzan de forma ilegal cada año, el valor del negocio asciende hasta 360 millones de pesos, equivalentes a 18 millones de dólares.
El dirigente de UNTA también señaló la necesidad de reactivar la Planta Productora de Moscas Estériles en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, cerrada en 2013, como una medida urgente para contener la plaga del gusano barrenador. Además, propuso que el Poder Legislativo asigne recursos para construir una nueva planta de este tipo, como parte del Dispositivo Nacional de Emergencia de Sanidad Animal (Dinesa).
López Ríos indicó que el cierre de la frontera estadounidense al ganado mexicano, derivado de la detección del gusano barrenador, ha tenido repercusiones económicas importantes, además de poner en riesgo empleos y años de trabajo en sanidad agropecuaria.
Finalmente, subrayó que la omisión de las autoridades fiscales y sanitarias ha contribuido a que el contrabando de ganado siga en aumento, por lo que insistió en que la FGR debe intervenir para frenar esta práctica y proteger la producción pecuaria nacional.
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