Abril de 2025 fue el segundo más cálido registrado

Por: Redacción | 12 de mayo de 2025, 7:00 am CST

El pasado mes de abril se convirtió en el segundo más cálido registrado a nivel global, solo por detrás del mismo mes de 2024, de acuerdo con un nuevo informe del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea. La temperatura media mundial fue 1.51 grados Celsius más alta que el promedio de la era preindustrial, superando ampliamente el umbral de 1.5 °C establecido como límite clave en el Acuerdo de París.

El reporte también destaca que 21 de los últimos 22 meses han rebasado ese umbral, lo que evidencia una tendencia sostenida de aumento de temperaturas. En comparación con abril de 2016 —el tercero más caluroso registrado hasta ahora—, la temperatura de este año fue 0.07 °C más alta. Esa misma diferencia lo separa del récord absoluto de abril de 2024, lo que resalta la persistencia de condiciones térmicas inusualmente elevadas.

“A escala mundial, abril de 2025 fue el segundo abril más cálido registrado, continuando la larga secuencia de meses por encima de 1.5 °C respecto a la temperatura preindustrial”, señaló Samantha Burgess, subdirectora del Servicio de Cambio Climático de Copernicus. El análisis de los últimos 12 meses —de mayo de 2024 a abril de 2025— arroja una temperatura media global 0.70 °C superior al promedio 1991-2020 y 1.58 °C por encima del nivel preindustrial.

En Europa, abril también fue inusualmente cálido. La temperatura media en el continente fue de 9.38 °C, lo que representa un aumento de 1.01 °C respecto al promedio de referencia 1991-2020, ubicándolo como el sexto abril más caluroso en la región desde que se tiene registro. No obstante, el calentamiento no se distribuyó de forma homogénea en el territorio europeo.

Las anomalías térmicas más significativas se registraron en Europa oriental, el oeste de Rusia, Kazajistán y Noruega, con temperaturas muy por encima del promedio. En contraste, algunas regiones como Turquía, el este de Bulgaria y Rumanía, la península de Crimea y el norte de Fenoscandia reportaron temperaturas por debajo del promedio estacional, lo que refleja una creciente variabilidad climática.

Los especialistas señalan dos factores principales detrás del incremento sostenido de las temperaturas: las emisiones de gases de efecto invernadero, que se mantienen en niveles históricos a pesar de los compromisos internacionales; y el fenómeno de El Niño, que aunque está en proceso de debilitamiento, sigue afectando la temperatura global a través del calentamiento oceánico y atmosférico.

Además, la pérdida acelerada de hielo en el Ártico y el posible debilitamiento de corrientes marinas clave, como la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés), podrían estar intensificando los extremos climáticos. Estas condiciones han derivado en impactos visibles, como afectaciones a la producción agrícola por sequías, y un aumento en la frecuencia e intensidad de olas de calor en zonas urbanas.

Un estudio reciente citado por Copernicus advierte que la población europea muestra una mayor capacidad de adaptación al frío que al calor, lo que incrementa la vulnerabilidad ante veranos cada vez más extremos. Aunque el Acuerdo de París busca limitar el calentamiento por debajo de los 2 °C, la tendencia actual sugiere que el umbral de 1.5 °C podría superarse de forma permanente antes de 2030.


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