Durante su única visita a México en febrero de 2016, el Papa Francisco emitió un contundente mensaje a los obispos mexicanos, a quienes criticó por su estilo de vida, su falta de unidad y su cercanía con las élites políticas y económicas. El pontífice exhortó a los líderes religiosos a abandonar actitudes de privilegio y enfocarse en el servicio pastoral.
El encuentro se llevó a cabo el sábado 13 de febrero en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, en presencia del entonces arzobispo primado Norberto Rivera Carrera y otros altos jerarcas de la Iglesia. «No se necesitan ‘príncipes’, sino una comunidad de testigos del Señor», afirmó Francisco, al cuestionar la falta de contacto de los obispos con los fieles y su aparente comodidad con el poder.
El Papa expresó su preocupación por los conflictos internos entre los prelados: “Si tienen que pelearse, peléense; si tienen que decirse cosas, díganselas; pero como hombres, en la cara, y como hombres de Dios que después van a rezar juntos”. Insistió en la necesidad de mantener la unidad del cuerpo episcopal como signo de credibilidad ante los creyentes.
En su mensaje, también advirtió sobre los riesgos del materialismo y las alianzas poco transparentes. “No se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa”, expresó el pontífice, quien pidió “obispo de mirada limpia, de alma trasparente, de rostro luminoso”.
Francisco instó a dejar de lado las ambiciones personales: “No pierdan tiempo y energías en las cosas secundarias, en las habladurías e intrigas, en los vanos proyectos de carrera”, dijo. También los exhortó a evitar actitudes clericales y alejadas de la realidad social del país.
En relación con el crimen organizado, el Papa alertó sobre su impacto en la juventud y la sociedad. “La proporción del fenómeno, la complejidad de sus causas, la inmensidad de su extensión, como metástasis que devora, no nos consienten refugiarnos en condenas genéricas”, señaló, al pedir un proyecto pastoral serio ante esta problemática.
Francisco también abordó temas actuales como tecnología, redes sociales y diversidad sexual. Advirtió a los obispos sobre el riesgo de ofrecer respuestas obsoletas a desafíos contemporáneos. “¡Ay de ustedes si se duermen en sus laureles!”, les dijo, instándolos a superar la indiferencia y la autoreferencialidad.
Entre los asistentes al acto estuvieron Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey; Víctor Sánchez Espinosa, de Puebla; Carlos Aguiar Retes, entonces arzobispo de Tlalnepantla, y José Francisco Robles Ortega, de Guadalajara. Estos dos últimos se encuentran habilitados para participar en el próximo cónclave tras el fallecimiento del Papa Francisco.
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