Los principales índices de Wall Street cerraron el primer trimestre de 2025 en terreno negativo, con pérdidas de doble dígito en el sector tecnológico. El Nasdaq, el S&P 500 y el Dow Jones registraron caídas significativas, afectadas por la incertidumbre en torno a los planes arancelarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el marco del denominado «Día de la Liberación», programado para el 2 de abril.
A nivel sectorial, las acciones de consumo discrecional y tecnologías de la información mostraron un desempeño negativo en lo que va del año, en contraste con 2024, cuando crecieron más del 25%. Por otro lado, los sectores de energía y cuidado de la salud registraron avances tras un año previo con incrementos menores al 3%.
Los mercados financieros enfrentan un escenario de volatilidad en el corto plazo debido a las tensiones comerciales y la incertidumbre sobre el impacto en las empresas que importan productos extranjeros. Además, persiste el nerviosismo ante una posible desaceleración económica, lo que ha generado cautela entre los inversionistas.
Esta semana, el mercado estará atento a la publicación de indicadores económicos clave de marzo en Estados Unidos, como el índice ISM manufacturero y no manufacturero, el informe de empleo ADP, la nómina no agrícola y la tasa de desempleo. Estos datos serán determinantes para evaluar la evolución económica y el rumbo de la política monetaria.
En este contexto, los analistas mantienen la expectativa de que la Reserva Federal conserve su tasa de referencia sin cambios hasta la reunión de junio, cuando podría anunciar un recorte de 25 puntos base. La evolución de los datos económicos y las decisiones en materia comercial serán factores clave para determinar el próximo ajuste de tasas.
En el mercado local, el índice S&P/BMV IPC cerró la sesión con una variación negativa, aunque logró un rendimiento positivo cercano al 6% en pesos en el primer trimestre. En el corto plazo, se prevé que el índice oscile entre un soporte de 51,000 a 52,000 unidades y una resistencia en los 54,500 puntos.
Por su parte, el peso mexicano mostró resiliencia y se ubicó en torno a los 20.5 pesos por dólar. La fortaleza de la divisa se atribuye a factores como el nivel de reservas internacionales y la disminución de tensiones con Estados Unidos, así como a la debilidad reciente del dólar.
Ante este panorama, los mercados permanecerán atentos a la evolución de las relaciones comerciales y a las decisiones de política monetaria que puedan influir en el comportamiento de los principales índices financieros en los próximos meses.
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