La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, rechazó categóricamente cualquier posibilidad de que su gobierno pacte con organizaciones criminales. La declaración surge después de que el exdirigente panista Manuel Espino sugiriera dialogar con los cárteles de la droga como una estrategia para reducir la violencia en el país. La mandataria dejó claro que la prioridad de su administración es combatir el crimen sin hacer concesiones y enfocarse en la construcción de la paz a través de la atención a las causas de la violencia.
“No vamos a negociar con delincuentes, vamos a seguir construyendo paz, atendiendo las causas y con cero impunidad”, afirmó Sheinbaum al ser cuestionada sobre la propuesta de Espino. La presidenta explicó que su estrategia de seguridad se centra en atacar los factores sociales que detonan la violencia, tales como la falta de oportunidades, la pobreza y el rezago en educación y salud.
Sheinbaum subrayó que su gobierno está comprometido con una política de seguridad que busca prevenir antes que reaccionar, enfocándose en el bienestar social como una medida a largo plazo para disminuir los índices de criminalidad. “El camino es atacar las causas estructurales que provocan la violencia, no negociar con quienes afectan a la ciudadanía”, puntualizó la mandataria, defendiendo una visión que prioriza el desarrollo social sobre la confrontación directa con las organizaciones delictivas.
La presidenta también destacó que su gobierno mantiene una política de «cero impunidad», lo cual, dijo, implica que quienes cometan delitos serán sancionados de acuerdo con la ley sin importar sus conexiones o poder económico. En su opinión, la impunidad es un factor que fortalece la violencia, y combatirla de manera firme y transparente es clave para su administración.
Esta declaración refuerza la postura del actual gobierno frente a las críticas de partidos opositores, que en meses recientes han cuestionado la efectividad de las políticas de seguridad. Según Sheinbaum, su estrategia no se basa en “cambiar de estrategia cada vez que surjan desafíos” sino en construir un sistema de justicia fuerte y un ambiente de paz que, a su vez, debiliten la influencia del crimen organizado.
Por otro lado, Manuel Espino, quien en el pasado fue presidente del Partido Acción Nacional (PAN) y ahora simpatiza con la administración de la llamada Cuarta Transformación, argumentó que un diálogo con el crimen organizado podría reducir los enfrentamientos violentos y abrir vías para acuerdos de pacificación. Sin embargo, esta propuesta ha sido rechazada no solo por Sheinbaum, sino también por funcionarios de seguridad, quienes consideran que dicha estrategia sería una forma de claudicar ante la ley.
Al cierre de sus declaraciones, la presidenta insistió en que el Estado no puede mostrarse débil ni ceder ante el poder del crimen. “La paz se construye sin claudicar en nuestros principios y sin negociar con la justicia”, concluyó Sheinbaum.
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