La senadora por Sinaloa del PRI, Paloma Sánchez, hizo un llamado urgente al gobierno para que ponga atención a la creciente ola de violencia que afecta a varias ciudades del estado, como Culiacán, Concordia, Cosalá y Elota. En una intervención en tribuna, Sánchez expresó su preocupación por la situación de inseguridad y exigió resultados concretos para revertir la crisis que afecta a la región.
Sánchez destacó que la violencia ha escalado dramáticamente desde el 9 de septiembre de 2024, cuando comenzó el conflicto interno dentro del Cártel de Sinaloa, conocido como el Tercer Culiacanazo. Este enfrentamiento entre las facciones de Los Chapitos y El Mayo Zambada ha desbordado la capacidad del estado para mantener el orden en varios municipios, incluyendo Culiacán y Mazatlán.
La situación se ha deteriorado rápidamente con más de 46 personas asesinadas en diversos incidentes, incluyendo enfrentamientos armados y narcobloqueos. El 15 de septiembre, durante las celebraciones del Día de la Independencia, se registraron 14 homicidios, marcando el día más violento desde el inicio del conflicto.
La violencia ha llevado a la suspensión de clases y eventos públicos en las áreas más afectadas, aunque algunas instituciones educativas han optado por mantener actividades en línea debido al miedo generalizado. La vida cotidiana se ha visto gravemente alterada, con comercios locales sufriendo pérdidas económicas y los residentes limitando su movilidad.
La respuesta del gobierno federal ha sido objeto de críticas por su aparente ineficacia. A pesar del despliegue de más de 2,200 elementos militares, la inseguridad persiste y el conflicto continúa sin señales claras de resolución. El gobernador Rubén Rocha ha hecho llamados a la paz, pero hasta ahora no ha habido avances significativos.
Paloma Sánchez subrayó que el Estado no puede permitirse vivir en una situación donde la indiferencia sea tan dolorosa como el ruido de los disparos. Insistió en la necesidad de una institución independiente y con presupuesto propio dedicada a la reinserción social y a la seguridad, para restaurar el orden en el estado.
La crisis en Sinaloa plantea una amenaza seria para la estabilidad regional y requiere una atención inmediata y efectiva para evitar un mayor deterioro de la situación. La comunidad internacional sigue de cerca los desarrollos en la región, que podrían tener repercusiones más amplias para México y más allá.
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