El dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), Marko Cortés, arremetió este martes contra el bloque oficialista, afirmando que la licencia solicitada por el senador Miguel Ángel Yunes Márquez para separarse de su cargo es producto de un «pacto de impunidad». Según Cortés, la decisión del legislador veracruzano, quien previamente había manifestado su intención de votar en contra de la reforma judicial impulsada por Morena, refleja una presión indebida por parte del gobierno federal.
“Nadie en su sano juicio puede creer que no hubo una presión indebida y corrupta del gobierno contra la familia Yunes Márquez. Es evidente que hubo un pacto de impunidad, que se acabó la persecución y que Fernando Yunes va a poder tomar protesta como diputado local”, señaló Cortés en declaraciones ante los medios. El líder panista insinuó que este acuerdo favorece a la familia Yunes en Veracruz, sugiriendo que el cambio de postura es resultado de un trato para garantizar la tranquilidad política de la familia.
El comentario de Cortés se produjo poco después de que Yunes Márquez pidiera licencia por «problemas de salud» en medio de la discusión de la reforma judicial. Este movimiento permitió que su padre, el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares, tomara protesta como senador suplente, generando especulaciones sobre las razones detrás de esta transición.
La tensión aumentó cuando la senadora panista Lilly Téllez protagonizó un polémico episodio durante la sesión. Tras la toma de protesta de Yunes Linares, Téllez arrojó 30 monedas al exgobernador, acusándolo de “traidor” y de venderse al oficialismo. “Aventé las monedas al traidor que vendió a la patria en el Senado”, afirmó la legisladora, haciendo una referencia histórica a la traición de Judas Iscariote.
Este gesto simbólico fue interpretado por muchos como una condena a lo que Téllez y otros críticos dentro del PAN consideran una rendición política ante Morena. La acción de la exmorenista generó una fuerte reacción dentro del recinto legislativo, evidenciando las tensiones internas en el Senado y las críticas abiertas hacia la familia Yunes.
Por su parte, Yunes Linares defendió su posición tras asumir el cargo de senador suplente, asegurando que no es un “traidor” por no estar alineado con todos los intereses de su partido. “No soy traidor por no estar con ustedes”, declaró en respuesta a las acusaciones de Cortés y otros miembros del PAN, dejando claro que su decisión fue personal y no producto de presiones externas.
El debate sobre la reforma judicial continúa generando divisiones profundas en el Senado, mientras que el liderazgo del PAN busca recuperar la unidad en un contexto de creciente polarización política. La situación de los Yunes ha puesto en el centro de la discusión las complejas dinámicas internas entre los partidos de oposición y el gobierno federal, en un momento crucial para la política mexicana.
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