Este viernes, Osiel Cárdenas Guillén, exlíder del Cártel del Golfo y fundador de Los Zetas, fue liberado en Estados Unidos tras cumplir parte de su condena por narcotráfico, lavado de dinero y amenazas contra agentes federales, confirmó la DEA a El Universal. Según información del Buró de Prisiones de Estados Unidos (BOP), Cárdenas Guillén salió en libertad a las 12 horas del Este y no contará con protección como testigo ni será deportado a México. Ahora, bajo la custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), el exnarcotraficante podrá decidir hacia dónde dirigirse fuera de Estados Unidos.
Cárdenas Guillén, de 57 años, fue extraditado a Estados Unidos en enero de 2007, después de haber sido uno de los capos más poderosos y violentos en México, responsable de la expansión del Cártel del Golfo y la creación de Los Zetas, su brazo armado. En 2010, fue condenado a 25 años de prisión y a pagar 50 millones de dólares tras declararse culpable de múltiples delitos. No obstante, su tiempo en prisión fue reducido por buena conducta.
A lo largo de su carrera criminal, Cárdenas Guillén acumuló varios cargos, incluyendo narcotráfico, control de rutas de contrabando de drogas hacia Estados Unidos y amenazas a agentes de la DEA, lo que lo convirtió en uno de los criminales más perseguidos. Su violento liderazgo y la creación de Los Zetas, un grupo compuesto originalmente por exmilitares, dejaron una huella en el crimen organizado de México.
Aunque Cárdenas Guillén tiene varias acusaciones pendientes en México, la DEA confirmó que no será repatriado, lo que genera interrogantes sobre su futuro y el impacto que su liberación podría tener en los cárteles de la región. La liberación del exlíder del Cártel del Golfo marca un punto clave en la lucha contra el narcotráfico, ya que muchos de los líderes de su era han caído o han sido encarcelados en Estados Unidos o México.
El acuerdo de culpabilidad que Cárdenas Guillén firmó en 2010 permitió una reducción en su condena, lo que ha generado críticas en algunos sectores de la opinión pública. La posibilidad de que el narcotraficante vuelva a tener influencia en el crimen organizado es una preocupación latente tanto en México como en Estados Unidos.
La liberación de uno de los capos más notorios de las últimas décadas se da en un contexto de creciente violencia en el país, con cárteles cada vez más fragmentados pero aún poderosos. Las autoridades estarán atentas al posible movimiento de Cárdenas Guillén tras su liberación y las repercusiones que esto podría tener en el escenario criminal actual.
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