Guatemala alcanzó un acuerdo con el ejército de Estados Unidos para llevar a cabo ataques conjuntos dentro de su territorio nacional con el fin de combatir a los grupos de narcotraficantes. La información fue difundida por el diario estadounidense The New York Times, el cual citó como fuentes a tres personas familiarizadas con las negociaciones bilaterales.
El presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, aceptó la semana pasada la ejecución de ataques aéreos y otras acciones militares directas en el transcurso de una conversación telefónica con el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth. Según reportó el periódico, el inicio de las operaciones conjuntas podría concretarse a partir del próximo mes.
Estrategia regional y presiones a Centroamérica
El informe periodístico señala que la estrategia general de la Casa Blanca consiste en normalizar la presencia militar de Estados Unidos en toda América Latina como un mecanismo para ganar influencia sobre México. Bajo esta línea de acción, el Departamento de Defensa estadounidense tiene la intención de presionar a Honduras para que también acepte una acción militar conjunta en su territorio, enfocándose en ambos países centroamericanos para incentivar al gobierno mexicano a sumarse a las operaciones de lucha contra el narcotráfico.
Respecto a las publicaciones, la Casa Blanca emitió una declaración en la que afirmó que «la Administración sigue trabajando para llevar a cabo la agenda del presidente». Por su parte, el portavoz del Pentágono, Joel Valdez, evitó emitir comentarios sobre cuestiones de seguridad operativa o especular acerca de futuras misiones, aunque precisó en un comunicado por correo electrónico que, bajo el liderazgo de Hegseth, la dependencia «seguirá trabajando con socios de confianza para defender el territorio nacional y garantizar la seguridad del hemisferio occidental».
Postura de México y situación diplomática
Las embajadas de Guatemala y Honduras ante el gobierno de Estados Unidos no emitieron respuestas inmediatas ante las solicitudes de comentarios sobre el reporte, mientras que el gobierno guatemalteco no pudo ser contactado de forma directa.
Por otro lado, la posición oficial de México se mantiene distante de la estrategia norteamericana de intervención directa. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha mantenido que su administración acoge la cooperación en seguridad y el intercambio de inteligencia, pero no aceptará la participación de agentes o fuerzas militares estadounidenses en operaciones dentro del territorio mexicano.
Este desencuentro ocurre en un contexto donde el presidente Donald Trump ha solicitado de forma reiterada un incremento en el uso de la fuerza militar estadounidense contra los cárteles mexicanos, advirtiendo de manera paralela que Estados Unidos podría actuar de forma unilateral si Washington determina que las autoridades de México no ejecutan las acciones suficientes en el combate al tráfico de estupefacientes.
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