Más del 13 por ciento de los ciudadanos ya participan activamente en el mercado de inversiones, según datos recientes de Latinometrics. Esta cifra representa un notable crecimiento en comparación con 2015, cuando menos del 1 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) tenía una cuenta de inversión.
Hoy, 7.89 millones de mexicanos están construyendo su riqueza a largo plazo a través de diversos activos, siendo los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes) el preferido por la mayoría.
Los Cetes, bonos del gobierno federal, constituyen el 61 por ciento de las carteras de inversión en el país. Considerados como una de las opciones más seguras, estos bonos han captado la atención de los inversionistas, especialmente en un contexto donde las tasas de interés han llegado a situarse por encima del 11 por ciento. Aunque la tasa actual se encuentra en 10.75 por ciento, sigue ofreciendo rendimientos atractivos, duplicando los ofrecidos por los Bonos del Tesoro de Estados Unidos.
El volumen de inversión en Cetes es impresionante, alcanzando los 2.3 billones de dólares, una cifra que supera incluso al Producto Interno Bruto (PIB) de México en 2023, que fue de 1.78 billones de dólares. Este activo sigue siendo la columna vertebral del portafolio del inversionista mexicano, quien busca ingresos pasivos y protección contra la inflación.
Sin embargo, los Cetes no son la única opción. El 24 por ciento de las inversiones mexicanas, equivalente a 920,300 millones de dólares, están en acciones. Este segmento ha crecido gracias a la democratización del acceso al mercado de valores, impulsada por la proliferación de servicios de corretaje en línea como Grupo Bursátil Mexicano (GBM), Finamex y Actinver, que permiten abrir cuentas con montos mínimos de 100 pesos.
A pesar del crecimiento en la inversión en acciones, los depósitos bancarios también siguen siendo un componente clave en las carteras de los mexicanos, sumando casi 90,000 millones de dólares, o el 2.38 por ciento del total de las inversiones. En este rubro, la competencia entre fintechs como Mercado Pago, Nubank y Ualá ha llevado a la introducción de cuentas de ahorro con tasas de interés del 10 por ciento al 15 por ciento. Aunque estos productos ofrecen rendimientos superiores a los Cetes, el riesgo asociado y la limitada cobertura de seguros han frenado a muchos inversionistas.
En resumen, la diversificación en las opciones de inversión y el acceso democratizado al mercado están impulsando un cambio profundo en la mentalidad financiera de los mexicanos, quienes ahora ven en la inversión una herramienta clave para construir su futuro económico.
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