La Organización de las Naciones Unidas (ONU) hizo un llamado este jueves a los países occidentales para que adopten políticas que impidan a los solicitantes de asilo embarcarse en rutas peligrosas, en medio de un aumento en el número de migrantes que atraviesan el Tapón del Darién, que ya superó el medio millón de personas este año.
El conflicto, la pobreza y el cambio climático han obligado a 114 millones de personas en todo el mundo a abandonar sus hogares, una cifra sin precedentes. Mientras tanto, los gobiernos occidentales enfrentan presiones internas para adoptar medidas más estrictas con los solicitantes de asilo, llegando incluso a considerar la posibilidad de deportarlos.
El Tapón del Darién, un tramo de selva en Panamá, se ha convertido en una parte peligrosa del viaje para decenas de miles de personas que cruzan el continente americano con la esperanza de llegar a Estados Unidos.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi, destacó la necesidad de abordar este problema y señaló que «hay mucho que se puede hacer, pero no se está haciendo». Según el ACNUR, más de 500,000 personas han cruzado el Tapón del Darién en lo que va del año, el doble del récord anterior de 2022, según cifras proporcionadas por Panamá.
Estos migrantes enfrentan numerosos peligros, como robos, violencia sexual, extorsión y secuestros en el camino, lo que ha llevado a una «emergencia humanitaria cada vez más grave».

Grandi elogió acuerdos de movilidad segura entre Estados Unidos y gobiernos regionales, pero también instó a Washington a mejorar la eficiencia de su sistema de asilo y a no rechazar a solicitantes en la frontera.
«No debería ser a costa de las personas que siguen llegando», afirmó Grandi, sugiriendo que este modelo podría ser estudiado por los países europeos con la necesaria cooperación.
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