En medio del conflicto israelí-palestino, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció en su conferencia matutina del 9 de octubre que México no tomará partido y buscará ser un factor para la búsqueda de una solución pacífica.
Estas declaraciones generaron una respuesta de la Embajada de Israel en México, expresando su inconformidad y solicitando al Gobierno mexicano una posición más enérgica y decidida.
La embajada instó a condenar «de manera contundente los actos barbáricos perpetrados por la organización terrorista Hamas» y resaltó la importancia de rechazar cualquier manifestación de terrorismo que amenace la estabilidad regional e internacional.
«Lamentamos profundamente que el Gobierno de México no haya adoptado una postura más enérgica y decidida ante esta situación», declaró la embajada. Además, advirtió que mantener una posición neutral, en lugar de tomar partido, podría implicar respaldar y apoyar al terrorismo, según la enseñanza histórica.
La embajada agradeció la solidaridad de aquellos que comparten su visión de un mundo libre de terrorismo y actos barbáricos. En este contexto, resaltaron la responsabilidad de la comunidad internacional de exigir la liberación inmediata de los cautivos y condenar la masacre que calificaron como cruel e inhumana.

El llamado de la embajada destaca la creciente tensión en la región y la importancia de la posición de los Estados en asuntos internacionales. La comunidad internacional observa de cerca la evolución de este conflicto y las reacciones de los gobiernos ante un panorama cada vez más desafiante.
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