El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, estimó este martes que es poco probable un cambio rápido en la política arancelaria de Estados Unidos como resultado de las elecciones legislativas de medio mandato previstas para el próximo 3 de noviembre.
Durante una conferencia de prensa posterior a la firma de un convenio con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el funcionario federal señaló que los gravámenes vigentes «ya generan ingresos» considerables para la administración estadounidense, por lo que descartó modificaciones drásticas inmediatas derivadas de los equilibrios políticos tras los comicios. Actualmente, Washington mantiene un arancel del 50% al acero y al aluminio, así como impuestos al sector automotor, además de haber optado por revisiones anuales tras rechazar la prórroga del T-MEC el pasado 1 de julio.
Negociaciones bilaterales y postura sobre Canadá
Ebrard, quien sostuvo reuniones de trabajo en Washington durante la semana previa, indicó que las negociaciones para lograr una rebaja en los aranceles del acero y el aluminio podrían arrojar resultados «en los próximos días o semanas», aunque evitó fijar un plazo definitivo y calificó el proceso como «un trabajo de perseverancia». Asimismo, reconoció la existencia de coincidencias y discrepancias en la agenda bilateral, destacando que se mantiene una adecuada comunicación con las autoridades estadounidenses.
En cuanto a la relación trilateral, el titular de Economía aseguró que «no hay diferencias en materia comercial, ni de inversión» con Canadá y pronosticó un crecimiento en el intercambio comercial con dicho país. Respecto a las posibles presiones arancelarias o comerciales vinculadas a inversiones de origen chino en territorio mexicano tras las elecciones estadounidenses, el funcionario prefirió no emitir pronósticos a la espera de los resultados electorales.
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