El Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó la expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México para el ejercicio 2026, situándola en 1.5 por ciento, una mejora de tres décimas respecto al 1.2 por ciento estimado en julio pasado. La revisión al alza se fundamenta en un entorno de política fiscal y política monetaria menos restrictivo, aunado al dinamismo de las exportaciones hacia Estados Unidos tras la desaceleración registrada durante 2025.
Las conclusiones se desprenden del informe elaborado por los técnicos del organismo tras concluir la Consulta del Artículo IV del Convenio Constitutivo del FMI en el país. A pesar del ajuste favorable para el presente año, la multilaterial mantuvo una postura cautelosa para 2027 al proyectar una expansión económica del 1.8 por ciento, cifra que se ubica por debajo del piso de 2 por ciento planteado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en los Criterios Generales de Política Económica.
El organismo multilateral identificó dos factores principales de vulnerabilidad que podrían condicionar el desempeño macroeconómico del país. Por un lado, la incertidumbre asociada al proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC); por el otro, el impacto de las modificaciones regulatorias e institucionales aprobadas en el ámbito interno sobre el clima de negocios y la certidumbre jurídica.
En el ámbito de las finanzas públicas, la misión del FMI emitió un diagnóstico crítico sobre el ritmo de la consolidación fiscal. Si bien el proceso de reducción del déficit público continuó durante 2026, el informe señala que la velocidad del ajuste ha sido significativamente menor a la contracción aplicada en 2025.
El FMI advirtió que las proyecciones contenidas en el proyecto de presupuesto para los próximos ejercicios implican una consolidación aún más gradual de las cuentas públicas. De mantenerse este esquema de gasto e ingresos, el organismo prevé «una trayectoria ascendente para la deuda en los siguientes años», lo que limitaría los márgenes de maniobra presupuestarios ante choques externos.
Ante este escenario, la recomendación técnica del Fondo se orienta a acelerar el ritmo del ajuste mediante un incremento en la recaudación fiscal y una reestructuración del gasto corriente. Asimismo, sugirió ampliar la participación del sector privado en proyectos de inversión en infraestructura con el propósito de mitigar la presión sobre el balance financiero del sector público.
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