México registró una tasa de 135 decesos por cada 100 mil habitantes por causas tratables, cifra que supera el promedio de América Latina y el Caribe (130) y el de los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (57), de acuerdo con la tercera edición del informe Panorama de la Salud: América Latina y el Caribe.
El estudio, elaborado de manera conjunta por la OCDE, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial, compara indicadores de 2024 y ubica a México con un nivel de mortalidad por causas tratables superior al reportado por naciones como Brasil, Argentina, Colombia y Perú, e igual al doble de la tasa registrada en Chile.
En cuanto a la mortalidad por causas prevenibles, el país reportó 176 muertes por cada 100 mil habitantes, frente al promedio regional de 167 y a la media de 105 observada en la OCDE. Asimismo, el informe señala que, a pesar de contar con la segunda mayor población y economía de la región, México ocupa el sitio 13 en esperanza de vida al nacer, con 72.6 años para hombres y 79 años para mujeres.
Prevalencia patológica y factores de riesgo
El desglose epidemiológico del reporte indica que las cardiopatías concentran el 63% de los decesos en la población mexicana, seguidas por las enfermedades cerebrovasculares con un 15%. A la par, México figura entre las naciones con una prevalencia de diabetes superior al 16%, rebasando el promedio latinoamericano de 11% y el indicador de la OCDE, situado en 8%.
Respecto a los factores de riesgo, el organismo multilateral alertó que el país presenta una prevalencia de consumo de tabaco superior al 15% entre adolescentes de 13 a 15 años. Adicionalmente, la evaluación sobre la protección financiera y la equidad advierte que la política pública actual beneficia de forma predominante a los trabajadores del sector formal en términos de acceso y calidad en la atención sanitaria.
En materia de calidad e infraestructura, el informe identifica brechas en la cultura de seguridad del paciente. En México, el reporte de eventos adversos y errores médicos opera bajo un esquema voluntario con registros parciales de incidentes de seguridad en los pacientes, a diferencia de los sistemas obligatorios vigentes en otras seis naciones del continente.
Finalmente, el documento expone que en el país el cumplimiento de la intensidad regulatoria para la acreditación de los médicos se realiza de forma voluntaria, careciendo de un programa formalizado y evaluando el apego a estándares mediante inspecciones. La OCDE concluyó que la escasez de recursos, las limitaciones de infraestructura y la difusión inadecuada de guías clínicas representan las principales barreras para la implementación de atención médica de alta calidad.
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