El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, minimizó este miércoles el impacto diplomático de la reciente visita a Moscú por parte del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, al calificar el desplazamiento del funcionario norteamericano como un procedimiento ordinario y de rutina dentro de los canales institucionales.
Durante una entrevista concedida al periodista Glenn Beck, el mandatario estadounidense desestimó las especulaciones en torno al viaje nocturno del titular de la CIA. Trump aseguró que las gestiones se enmarcan en los esfuerzos de su administración para lograr un pronto cese del conflicto ucraniano, reiterando su postura de que la crisis armada no habría iniciado de haber permanecido en la Casa Blanca durante 2022.
Desde la capital rusa, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó la realización de encuentros técnicos en la materia. El vocero detalló que no se produjo una reunión directa con el presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, aunque aclaró que el jefe del Estado ruso fue informado oportunamente sobre el desarrollo de las conversaciones entre las agencias.
Canal de servicios especiales
La portavocía del gobierno ruso enfatizó que la apertura de diálogo entre los órganos de inteligencia representa un factor positivo en la coyuntura bilateral. Peskov puntualizó que los contactos operativos suelen mantenerse activos incluso en escenarios de alta tensión diplomática, aunque precisó que resulta prematuro evaluar si este acercamiento derivará en un alivio sustancial a la crisis diplomática que enfrentan Washington y Moscú.
El antecedente público más reciente entre ambas naciones en esta materia se remonta a marzo de 2025. En esa fecha, el director John Ratcliffe sostendría una comunicación telefónica con el titular del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) de Rusia, Serguéi Naryshkin, con el objetivo de establecer mecanismos institucionales orientados a la estabilidad y seguridad internacional.
La reactivación de estos intercambios de alto nivel refleja la permanencia de canales técnicos bilaterales paralelos a la diplomacia formal, orientados principalmente a la contención de riesgos y la evaluación de escenarios de negociación en el este de Europa.
Descubre más desde
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.








