Durante las últimas cuatro décadas, el territorio nacional registró la pérdida de 4.1 millones de hectáreas de vegetación nativa, una superficie equivalente a la extensión territorial del estado de Yucatán y un tercio del estado de Morelos. En el mismo periodo, las actividades agrícolas, ganaderas y urbanas se expandieron en 3.9 millones de hectáreas, lo que representa un crecimiento del 8 % en la huella de transformación antrópica del país.
Los datos se desprenden del lanzamiento de la primera colección de mapas anuales de cobertura y uso de suelo de México (1985-2025), elaborada por la Red MapBiomas México. La iniciativa reúne el trabajo de 59 especialistas pertenecientes a 23 instituciones académicas, gubernamentales y de la sociedad civil, destacando la aportación de la Universidad Nacional Autónoma de México a través del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, el Instituto de Geografía y el Instituto de Biología.
El proyecto, presentado de manera oficial en el Palacio de Minería de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, basó su reconstrucción espacial en la metodología de procesamiento de imágenes satelitales en la nube mediante inteligencia artificial y aprendizaje automático. El instrumento metodológico ofrece a los sectores público y privado información socioambiental estandarizada con una resolución espacial de 30 metros a lo largo de 40 años de registro continuo.
De acuerdo con el inventario cartográfico, para el año 2025 el país contabilizó una superficie total de vegetación natural de 141 mil 104 millones de hectáreas. No obstante, el análisis por macro-regiones evidencia presiones diferenciadas sobre los ecosistemas originarios derivadas de la reconfiguración económica regional y el crecimiento de la infraestructura productiva.
En el norte árido y semiárido, estados como Sonora, Coahuila, Durango, Zacatecas y Chihuahua mostraron un patrón dominante de sustitución de matorral por agricultura de cultivo anual, siendo Sonora la entidad con la conversión más extensa de esta categoría a nivel nacional. Por su parte, en el noreste —particularmente en Nuevo León y Tamaulipas— el cambio territorial estuvo guiado por la conversión de suelos hacia pastizales cultivados, empujada por el desarrollo ganadero.
Transformaciones regionales y reducción de glaciares
Respecto al centro de la República, el crecimiento de la mancha urbana figuró entre las tres transiciones netas prioritarias en la Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Querétaro, Hidalgo, Jalisco y Michoacán. En contraste directo, las entidades de Puebla y Tlaxcala reportaron como dinámica principal la pérdida de bosque templado.
La región del Golfo y la península de Yucatán —que abarca a Tabasco, Yucatán, Campeche, Chiapas y Veracruz— registró la mayor intensidad de cambio relativo en todo el país. El diagnóstico identifica en esta zona flujos masivos e intermitentes entre bosques tropicales, pastizales y superficies agrícolas, derivados de la ganadería, la agricultura rotativa y los procesos de sucesión secundaria.
Finalmente, la investigación advierte sobre el impacto registrado en la cobertura de glaciares y zonas de hielo permanente. Aunque este ecosistema representa una fracción reducida del territorio nacional, la superficie glaciar se redujo de 17 mil a 8 mil hectáreas entre 1985 y 2025, lo que equivale a una contracción del 52.9 %. Toda la base cartográfica y las series estadísticas regionales fueron puestas a disposición pública bajo una licencia Creative Commons CC-BY.
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