El Dr. Carlos Valdés, jefe del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aclaró este jueves a la Agencia Sputnik que el reciente desastre en Venezuela fue resultado de un sismo precursor o premonitor que sumó su energía a un evento principal, prolongando críticamente la vibración del suelo.
El especialista detalló que el fenómeno registrado en el límite de las placas tectónicas no puede clasificarse como un doblete sísmico, debido a la disparidad entre las magnitudes registradas de 7.2 y 7.5. En su lugar, ocurrió una propagación continua donde el primer movimiento no concluyó antes de empalmarse con el segundo, apenas 20 segundos después.
«Lo que sí pudo haber ocurrido es que el rompimiento y la propagación de las ondas sísmicas del primer sismo, en lugar de haberse terminado, cuando comienza la ruptura del otro sismo se suma y se añade», explicó el investigador sobre el mecanismo mecánico que incrementó la duración de la vibración en la región.
La agitación prolongada del terreno generó un daño acumulativo en la infraestructura sudamericana que rebasó los límites de resistencia de los códigos de construcción vigentes. Valdés comparó este comportamiento físico con el terremoto de México de 1985, donde la ruptura principal avanzó con mayor fuerza al alcanzar una zona de debilidad tectónica previa.
Trasladando el análisis al contexto nacional, el experto advirtió que el actual sistema de alerta sísmica en México presenta limitaciones críticas de tiempo frente a movimientos telúricos de origen cercano. Esta condición técnica reduce drásticamente la ventana de oportunidad para que la población logre resguardarse de manera efectiva.
«Los sismos son impredecibles y seguirán ocurriendo; lo que debe evitarse es que se transformen en desastres mediante mejor preparación estructural y social», concluyó. Para lograrlo, instó a las autoridades a desarrollar protocolos específicos de contingencia enfocados en eventos masivos y grandes concentraciones urbanas, mitigando así los riesgos derivados del pánico colectivo.
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