El Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa operan en la producción y tráfico de drogas en África a través de la instalación de laboratorios clandestinos, según el informe oficial presentado por el general Dagvin RM Anderson, jefe del Comando África de Estados Unidos. La comparecencia se llevó a cabo ante el Comité de Servicios Armados del Senado estadounidense el pasado 14 de mayo de 2026.
Las investigaciones del mando militar norteamericano detallan que durante los últimos 24 meses las fuerzas de seguridad locales han desmantelado un total de 12 laboratorios de sustancias ilícitas en el continente africano. El general Anderson precisó que en 11 de dichos complejos se detectó y confirmó de manera directa la presencia activa de integrantes pertenecientes a las organizaciones criminales mexicanas.
Vínculos con grupos terroristas
De acuerdo con el testimonio del jefe del Comando África, la inserción de los grupos delictivos transnacionales en la región ha modificado las dinámicas operativas de las células delictivas locales debido al flujo de recursos financieros provenientes del narcotráfico internacional.
«La convergencia del terrorismo y el narcotráfico agrava aún más estas amenazas. Los grupos terroristas con base en África reciben cada vez más financiación de los cárteles de la droga, lo que amplía su alcance y letalidad», declaró Anderson en el Senado.
Aseguramientos de laboratorios a gran escala
El informe asienta que ambas organizaciones delictivas edificaron la infraestructura para elaborar metanfetamina con el objetivo de abastecer un mercado de consumo en expansión, aprovechando las condiciones regulatorias y de vigilancia de los territorios que calificó como regiones permisivas. Los arrestos de ciudadanos mexicanos se ejecutaron en el marco de redadas policiales en diversos países del continente.
El general puntualizó que en el laboratorio de producción de mayor dimensión desmantelado en Sudáfrica se detuvo a miembros del Cártel de Sinaloa, infraestructura que forma parte de los complejos de manufactura de estupefacientes más grandes de los que se tiene registro histórico en esa región geográfica.
Ante el panorama documentado, el mando militar estadounidense describió la coyuntura de seguridad en el continente africano como un entorno frágil comparable a una «olla de presión», motivo por el cual solicitó formalmente el establecimiento de mecanismos de coordinación institucional internacional para mitigar los riesgos de desestabilización en la zona.
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