El gasto de las familias mexicanas registró un incremento anual estimado del 2.1% durante los meses de febrero y marzo de 2026, según datos del Indicador Oportuno del Consumo Privado (IOCP). Esta cifra, reportada por el Inegi, se sitúa por debajo de los niveles de inflación registrados en el mismo periodo, lo que refleja un crecimiento moderado en el consumo interno frente al aumento sostenido de los precios.
De acuerdo con el IOCP, en febrero se observó una variación mensual del 0.2% respecto a enero. Para el cierre de marzo, las proyecciones del instituto mantienen la tendencia de crecimiento anual en el mismo 2.1%. Estos cálculos cuentan con un intervalo de confianza del 95% y sirven como adelanto al Indicador Mensual del Consumo Privado, que suele publicarse con nueve semanas de retraso.
Dinámica de precios e inflación
El reporte destaca que el consumo se desarrolla en un entorno de presión inflacionaria. En febrero, la inflación general se ubicó en 4.02% a tasa interanual, mientras que la inflación subyacente —indicador que excluye productos de alta volatilidad— alcanzó el 4.5%.
Para el mes de marzo, la inflación general mostró una aceleración hasta llegar al 4.59%, mientras que el rubro subyacente presentó una ligera moderación al situarse en 4.45%. Este escenario implica que, aunque las familias mantienen un ritmo de compra ascendente, el encarecimiento de bienes y servicios supera la tasa de incremento en el gasto.
Productos con mayores incrementos
El análisis del Inegi identifica variaciones significativas en productos de la canasta básica. Durante febrero, los incrementos más pronunciados se observaron en el limón (25.97%), el jitomate (22.51%) y la papa (20.86%).
En marzo, la tendencia al alza en alimentos se agudizó en productos específicos:
- Pepino: 42.71%
- Jitomate: 42.01%
- Limón: 18.26%
- Papa y otros tubérculos: 14.92%
Debido a que el incremento en el gasto de los hogares (2.1%) es inferior al avance de la inflación general (4.59%), los datos sugieren una limitación en la recuperación del poder adquisitivo de la población, ya que el costo de los productos básicos se eleva a una velocidad mayor que el consumo realizado por las familias.
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