Los grupos parlamentarios del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en el Congreso de la Unión anunciaron que mantendrán en suspenso su voto respecto a la Reforma Electoral de rango constitucional. A pesar de ratificar su permanencia en la coalición oficialista, los legisladores condicionaron su respaldo a la revisión exhaustiva de la iniciativa que la Presidencia de la República prevé enviar este martes al Poder Legislativo.
La postura de los aliados resulta crítica para la viabilidad de la propuesta, ya que Morena no cuenta por sí solo con la mayoría calificada de dos terceras partes necesaria para reformar la Constitución. Incluso con un eventual apoyo de Movimiento Ciudadano, el bloque mayoritario depende técnicamente de los votos del PT y PVEM para alcanzar el umbral legal requerido en la Cámara de Diputados y el Senado.
Posturas frente a la mayoría calificada
La vicecoordinadora del PT en la Cámara Alta, Geovanna Bañuelos, fue enfática al señalar que su partido no aprobará ninguna modificación que implique un «retroceso democrático». No obstante, aclaró que esta reserva técnica no debe interpretarse como un rompimiento con la Cuarta Transformación. Según Bañuelos, la oposición busca magnificar la pluralidad de criterios dentro del bloque gobernante para sugerir una fractura que, hasta el momento, es inexistente.
Por su parte, el coordinador de los senadores del PVEM, Manuel Velasco Coello, coincidió en que no hay riesgos de ruptura, aunque subrayó que la postura institucional definitiva será establecida por la dirigencia nacional de su partido una vez analizado el documento. En un comunicado paralelo, la dirigencia del Verde puntualizó que las declaraciones de sus legisladores son a título personal, marcando una distancia estratégica mientras se define la línea partidista.
Escenario en el bloque oficialista
En contraste con la cautela de sus aliados, la bancada de Morena en el Senado confirmó un acuerdo de unidad para respaldar de forma íntegra la iniciativa presidencial. Esta cohesión interna busca acelerar el proceso de análisis y discusión en las comisiones dictaminadoras, una vez que el Ejecutivo Federal formalice la entrega del paquete de reformas en materia electoral durante las próximas horas.
La reticencia inicial de los aliados coloca al PT y al PVEM en una posición de negociación estratégica frente a la fuerza mayoritaria. La necesidad de asegurar cada sufragio para alcanzar la mayoría calificada otorga a estos partidos un poder de veto de facto sobre puntos específicos de la reforma que pudieran afectar su representación proporcional o el acceso al financiamiento público en futuros procesos electorales.
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